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Mostrando entradas de septiembre, 2016

Es demasiado.

¿Quién diría que yo, YO,  caería rendida ante un joven loco? Y ya no solo eso, ¿quién diría que con lo orgullosa que soy, ante su cara, sus manos, su cuerpo, ante él me convertiría en una persona especialmente sumisa y, lo mejor o peor, de todo es que él lo sabe, lo nota y no se aprovecha como quizás hicieron otros. No, él me mira, lo siente y se vuelve igual de vulnerable. Somos dos debilidades haciéndonos fuertes juntos. Que extraño. Que raro. Yo. ¿Qué hago, que no me reconozco? ¿Qué he hecho para que se quede todo en un sueño, en nada? En eso que te acuerdas a veces y le cascas una sonrisa porque, como quien no quiere la cosa, ese recuerdo hace que te estremezcas, se te ponga la piel de gallina, que sonrías y otros te preguntan en qué piensas y tienes que hacerte el serio y dejar de pensar en él, en ese momento, en los dos, porque no lo sabes explicar y no quieres hacerte explicar, por no decir que nunca han estado en tu piel para sentir su caricia. ¿Quienes serán ellos par...