Es demasiado.

¿Quién diría que yo, YO,  caería rendida ante un joven loco? Y ya no solo eso, ¿quién diría que con lo orgullosa que soy, ante su cara, sus manos, su cuerpo, ante él me convertiría en una persona especialmente sumisa y, lo mejor o peor, de todo es que él lo sabe, lo nota y no se aprovecha como quizás hicieron otros. No, él me mira, lo siente y se vuelve igual de vulnerable. Somos dos debilidades haciéndonos fuertes juntos.
Que extraño. Que raro. Yo. ¿Qué hago, que no me reconozco? ¿Qué he hecho para que se quede todo en un sueño, en nada? En eso que te acuerdas a veces y le cascas una sonrisa porque, como quien no quiere la cosa, ese recuerdo hace que te estremezcas, se te ponga la piel de gallina, que sonrías y otros te preguntan en qué piensas y tienes que hacerte el serio y dejar de pensar en él, en ese momento, en los dos, porque no lo sabes explicar y no quieres hacerte explicar, por no decir que nunca han estado en tu piel para sentir su caricia.
¿Quienes serán ellos para atreverse a quitarte la sonrisa? ¿Quienes serán ellos para no dejarte divagar, recordar, estar con él en ese momento pero en otro lugar? Pertenecer en cuerpo a un lugar pero estar con él en alma, pensándolo, amándolo silenciosamente. Porque es así como mejor se ama, a silencios, a besos robados, a caricias estremecidas, a piel de gallina por cuerpo robado, por mirada perdida, por latidos en dos cuerpos marcando un mismo ritmo.
Y él, que se pierde en mi mirada. Y lo sé. Y lo que me asusta. Me asusta no solo quererlo sino que él me quiera. ¿Cómo puede ser alguien capaz de mirarme como él me mira? ¿Me lo merezco? Es demasiado. Es perfecto. Y si supiera que no será para siempre mío, por lo menos se que lo fue un instante, lo fue en esas miradas, en cuanto me buscaba la mano cuando yo ya me perdía entre mis pensamientos.
Me pierdo, con él me pierdo. No sé si es que no soy yo o es que por fin soy yo misma. No sé si es imaginación mía. No sé si yo lo veo con buenos ojos, pero aquí ya no se trata de como lo veo, sino como lo siento y eso (gracias a la madre que parió el homo sapiens) es solo mío. Son mis sentimientos, por mucho que los demás lo vean desde fuera, por mucho que nos conozcan, nunca, nunca , jamás sabrán qué es lo que me hace suspirar, sonreír, soñar...
Y pensar que esto comenzó con un "que niña más sosa..." o quizás esto comenzó mucho antes, y esta vez no sé quien buscaba a quien o quién esperaba a quién. Coincidencias, destino, la verdad es que me da igual. Pasado, futuro, eso también me da igual. Que para algo está el presente, del que todos huyen, en el cual solo nosotros nos quedamos.
Ama, ama si es que te es posible. Ámalo. Ámala. Y no esperes a mañana. Hazlo con todo tu cuerpo, hazlo con todo tu ser. Hazlo hoy, hazlo ahora. Te lo mereces. Anda, al menos date ese gusto. Ya vale de formalismos, de "esto es lo que debo hacer", pasa de ello y haz lo que verdaderamente quieres hacer. Porque la diferencia está en el verbo. La diferencia está en ti.

Tabita Simona Maracine.




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