Ella.
Ella es ese tipo de personas que, cuando pasan, no puedes evitar girarte. Tiene un aura inocente que esconde cicatrices que no han cerrado todavía. Es un pequeño huracán que llega cuando sonríe. Pero ella no lo ve. Piensa que es tóxica y tiene razón. Es pura droga. Porque una vez la conoces, el resto de personas no saben igual y, si se fuera, tendría que rehabilitarme. Tendría que empezar a ver el mundo de nuevo sin esa gama rojiza que tiñe mi vida, igual que su pelo. Ella, fuego, arde; tiene una hoguera en su pecho porque su corazón es grande. Tanto como el universo. Ella es mi sol y, no sé cómo, a veces acabo girando en torno a ella. Pero yo, cobarde, huyo siempre. Ella no sabe que es preciosa. Se tortura y se castiga, pero ninguna Musa inspiró tanto arte como inspira ella. Su inseguridad es parte de su pasado. Y la convierte en la chica que sonríe a medias. Su libertad no tiene fronteras, porque ha aprendido a base de golpes y decepciones. ...