El mundo al revés

Mientras que todo el mundo parece estar en movimiento constante, yo estoy quieta. Es algo que no puedo controlar, algo difícil de entender, pero que está ahí y que no puedo evitar. Y cuando intento llegar a la altura de los demás caigo y noto como me pisotean, y aun así, no hago nada. Dejo que la situación se mantenga en el mismo estado, y entretanto, yo observo lo que pasa con la boca cerrada. 
Y si alguien pudiera darse cuenta de lo que se me pasa por la cabeza, dejarían de preguntar la dichosa cuestión que tanto detesto: ¿Estás bien?  Pues si crees que te voy a contar la verdad la llevas clara, pienso yo al asentir con la cabeza con una sonrisa fingida. 
En fin, no van a saber la verdad de lo que me ocurre. 

Entradas populares de este blog

Prometo pequeños grandes detalles.

Ella.

Día 3