Escapada
Un amanecer en una pequeña isla perdida en un océano de aguas cristalinas y arena dorada. Un lugar remoto para escapar y esconderse al pie de una enorme palmera. Sentir como roza en tu piel el ligero soplido del viento acompañado de una pequeña cantidad de arena; escuchar las olas romper en la orilla con suavidad y a los pájaros sobrevolar el cielo; oler la sal del mar; notar la humedad pegándose en tu piel.
Experimentar la necesidad de tener que cerrar los ojos y suspirar lenta y tranquilamente para no tener que volver a la realidad. Querer aferrarte por un momento más a esa sosegada tranquilidad de paz y no dejarla escapar un segundo más.