Gracias y de nada.
Llega un momento en que te das cuenta de lo mucho que te importan las personas que tienes a tu alrededor. Normalmente tarde, lo suficiente como para que ya no estén junto a ti cuando las necesitas. Puede que alguna vez te hayan decepcionado, se hayan marchado cuando no debían, tal vez te hicieron daño; sin embargo, también te has dado cuenta de lo mucho que te han llegado a apoyar, esos momentos que te han visto llorar y luego te hacían reír como una tonta.
Realmente no sé a dónde quiero llegar a parar. En el fondo creo que me repito, porque en alguna ocasión he hablado de la gente que me importa y lo mucho que me han apoyado. No obstante, no me equivoco diciendo que nunca he hablado sobre cómo me siento cuando necesito hablar sobre alguien y no puedo. Sabes qué es lo que quieres decir, sabes cual es el mensaje, sabes que necesitas liberarte, pero no haces nada.
Va por ti, sí. Tú. No sé. Me parece que ya he dicho todo. Gracias y de nada. Me importaste, te quise, me decepcionaste. Pero no acaba aquí. Todas y cada una de las palabras que he redactado han salido de lo más fondo de mí. Ahora sé lo mucho que puede sentir una persona, en todos los sentidos. Esto es lo único que puedo decir, aún estoy bloqueada por el dolor y los buenos recuerdos.
