Entradas

Ella.

Ella es ese tipo de personas que, cuando pasan, no puedes evitar girarte. Tiene un aura inocente que esconde cicatrices que no han cerrado todavía. Es un pequeño huracán que llega cuando sonríe. Pero ella no lo ve. Piensa que es tóxica y tiene razón. Es pura droga. Porque una vez la conoces, el resto de personas no saben igual y, si se fuera, tendría que rehabilitarme. Tendría que empezar a ver el mundo de nuevo sin esa gama rojiza que tiñe mi vida, igual que su pelo. Ella, fuego, arde; tiene una hoguera en su pecho porque su corazón es grande. Tanto como el universo. Ella es mi sol y, no sé cómo, a veces acabo girando en torno a ella. Pero yo, cobarde, huyo siempre. Ella no sabe que es preciosa. Se tortura y se castiga, pero ninguna Musa inspiró tanto arte como inspira ella. Su inseguridad es parte de su pasado. Y la convierte en la chica que sonríe a medias. Su libertad no tiene fronteras, porque ha aprendido a base de golpes y decepciones. ...

Somos raros.

Día 3

Echo de menos tus manos, buscando mi cuerpo, hambrientas, calientes. Empezabas besando mis labios lento, como si las agujas del reloj no jugaran en nuestra contra porque eras tú quien jugaba y no estabas dispuesta a perder. Y más tarde, tus manos me agarraban del cuello, me acariciabas la mejilla, la espalda. Parecías multiplicarte cubriendo cada milímetro de mi cuerpo. Me besabas el cuello, las orejas y los miedos. Sabías cómo ponerme nerviosa. Quitabas el frío de mis manos. Toda tú eras incendio y yo era combustible. Y entonces el mundo ardía. En aquella cama.

Alas nuevas.

No quiero escribirte, ni pensarte ni hablarte porque cuando lo hago solo quiero desaparecer. Y hoy lo he hecho por mamá porque sé que ella lo necesita. Y te odio tanto joder. ¿Cómo se puede odiar a la persona a la que más amas? ¿Como una persona a la que amas tanto te puede herir de esta manera? ¿Como puede doler tanto la "pérdida" de alguien al que nunca has tenido? Porque tú eras libre y con tu libertad, destrozaste la mía. Te sobrepasaste hasta tal punto que mi libertad se vio anulada. Te odio. Me quitaste las alas. Pero sabes qué. Tengo alas nuevas. Me han salido de nuevo al ver tus errores. Me han crecido unas alas preciosas al aprender todo lo que tú me enseñaste, unas alas que tu no veras jamás. Y ojalá pudieras, pero te odio tanto que ni siquiera quiero que lo hagas. Y a la vez, te quiero tanto que me rompo al admitir todo lo que admito. 

Naufragio de dos enamorados.

Esta es la historia de amor más bonita y triste del mundo. Trata de ti y de mí, de cómo nos convertimos en un nosotros y cómo nos hemos negado una y otra vez en volver al estadio inicial. Puede que simplemente no sea el momento, porque tú estás roto, tienes un rompecabezas dentro, una mala racha en relaciones anteriores; y luego estoy yo… que bueno… qué decir de este caos al que has amado incondicionalmente. Ojalá nos hubiéramos conocido en otro momento, cuando nuestros miedos y decepciones no nos configuren. Y eso es lo peor del mundo, querer a alguien y sentir que eres la persona más querida del mundo; pero que por circunstancias de la vida no se pueda estar juntos. Nuestras circunstancias somos nosotros mismos y hasta que no lo cambiemos jamás podrá ser. Nunca digas nunca, puede que de aquí a unas semanas encuentres a alguien mejor que yo que te pueda dar todo lo que yo no tenía, alguien que esté entero y no sea complicado, que tenga tanto que dar que sea capaz de dártelo todo día ...

Es demasiado.

¿Quién diría que yo, YO,  caería rendida ante un joven loco? Y ya no solo eso, ¿quién diría que con lo orgullosa que soy, ante su cara, sus manos, su cuerpo, ante él me convertiría en una persona especialmente sumisa y, lo mejor o peor, de todo es que él lo sabe, lo nota y no se aprovecha como quizás hicieron otros. No, él me mira, lo siente y se vuelve igual de vulnerable. Somos dos debilidades haciéndonos fuertes juntos. Que extraño. Que raro. Yo. ¿Qué hago, que no me reconozco? ¿Qué he hecho para que se quede todo en un sueño, en nada? En eso que te acuerdas a veces y le cascas una sonrisa porque, como quien no quiere la cosa, ese recuerdo hace que te estremezcas, se te ponga la piel de gallina, que sonrías y otros te preguntan en qué piensas y tienes que hacerte el serio y dejar de pensar en él, en ese momento, en los dos, porque no lo sabes explicar y no quieres hacerte explicar, por no decir que nunca han estado en tu piel para sentir su caricia. ¿Quienes serán ellos par...

El día que te conté acerca de esos detalles insignificantes.

Hoy me gustaría contarte todas las cosas que he hecho en este poco más de un año en el que no has estado. Seguramente, la mayoría de estas cosas sean aburridas, cosas sin sentido que no han cambiado apenas mi vida o decisiones insignificantes como comprarme aquella falda en vez de aquella otra; y seguramente a ti te hubiera dado exactamente igual, cosas insignificantes de la gran vida que planeabas. Sin embargo, probablemente la cosa más importante que me haya ocurrido sea em pezar a escribir cartas que jamás llegarás a leer y eso no es para nada insignificante.  Hoy tengo esas prisas por vivir, porque de algún modo ya no le temo a la muerte, sino a la vida. La muerte siempre va a estar ahí, es una realidad cuya fecha desconocemos; la vida, en cambio, es efímera. Como una mariposa que se detiene unos segundos a descansar sobre esa flor amarilla del parque, como aquella cita que dice: "Morir es fácil, lo duro es vivir". Tengo prisas por conocer mundo y personas que me cambie...