Más especial y compleja que la mayoría.
Sólo me acerqué y posé mis
labios sobre los suyos. Me
apoyé sobre mis rodillas para alzarme un poco más, lo atraje para
mí del mentón, con cuidado, sin querer dañarlo. Nuestros labios se
separaron en un intento desesperado por conseguir aire, nuestras
frentes se tocaban, nuestras narices se rozaban. Logré susurrarle en con la voz rota "A ti te querré siempre". No era mentira, le quería desde
el momento en que le había conocido. De una forma u otra, más
especial y compleja que la mayoría de las personas; pero le
quería. Él cerró los ojos, sabía
a qué me refería, sabía que le quería de tal manera que no
podríamos estar juntos, que no estábamos destinados para estar
juntos, que no estábamos hechos el uno para el otro.