Despertar y echar en falta.
Todo el mundo se ha despertado alguna vez, ha mirado a su alrededor y ha notado que le faltaba algo. Todo el mundo, sin excepción alguna. Todos incluidos yo.
Hoy me he despertado, me sobraban pulsaciones. Estaba demasiado alterada como para poder darme cuenta de que realmente necesitaba respirar. No importaba. Nada importaba. Tú me faltabas. No sabía si era un sueño o era realidad. Pero simplemente, no estabas. Y yo tenía ganas de ti, no de ti en sí; ganas de tus ojos sobre los míos, de tus caricias sobre mi piel, de tus labios sobre mi cuello. Lo único que pude hacer fue cerrar los ojos, recordarte en un silencio de añoranza mientras me calmaba poco a poco. Sin ti.
Hoy me he despertado, me sobraban pulsaciones. Estaba demasiado alterada como para poder darme cuenta de que realmente necesitaba respirar. No importaba. Nada importaba. Tú me faltabas. No sabía si era un sueño o era realidad. Pero simplemente, no estabas. Y yo tenía ganas de ti, no de ti en sí; ganas de tus ojos sobre los míos, de tus caricias sobre mi piel, de tus labios sobre mi cuello. Lo único que pude hacer fue cerrar los ojos, recordarte en un silencio de añoranza mientras me calmaba poco a poco. Sin ti.
