Saboreando la felicidad.

Que si hay que enamorarse, uno se enamora, y si hay que llorar, uno llora. Que no se es perfecto. Que estoy cansada de abstener lo que siento. Que a tomar por culo todo. Que ya lloraré cuando tenga que llorar y ya reiré cuando toque. Y ya toca. Que ya va siendo hora de sentir y vivir. Que uno no puede vivir con miedo a lo que siente. Que si te decepcionan ya vendrá alguien a recogerte y si te matan ya habrá alguien que se alegre de haberte conocido. Porque a estas alturas, después de llorar, uno aprende a valorar lo que es sonreír. Porque realmente no conocemos lo que nos depara el futuro. Que hay que aprender a sentir, para bien y para mal. Quiero joderme al llorar y saborear la felicidad. 

Entradas populares de este blog

Prometo pequeños grandes detalles.

Ella.

Día 3