Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2012

El secreto de sus ojos.

Poco tiempo llevo con ella, tal vez demasiado poco; pero no sé por qué, la duda me corroe, es como si fuera tan familiar y cercana a la hora de estar conmigo, que siento como si llevara toda la vida bromeando con ella entre clase y clase. Sí, poco tiempo y ya sé bastante de ella, al igual que ella de mí. Sus ojos, lejos de una infancia perfecta, ahora la añoran. ¿Dónde quedaron los días de felicidad en los que nada importaba? No lo sabe, a pesar de que le gustaría volver a ellos. Esa imagen que tenía de familia perfecta, desvanecida en el tiempo, sin más que su recuerdo en la memoria madura que ella conserva con alegría. Sí, poco tiempo y seguramente acierto diciendo que echa de menos demasiadas cosas del pasado, cosas habituales como ir los domingos a misa y las cenas familiares. Ahora no es difícil no verla luchando por intentar ayudar en su casa, procurando estar disponible para sus hermanos, queriendo ayudar para que el pequeño crezca feliz fuera de todo el ambiente que vive en s...

Demasiadas promesas rotas.

A veces, cuando escribo, es porque recuerdo algo que me hizo replantearme mi situación. Claramente, nunca lo diría en voz alta, ni nunca ni a nadie. ¿Para qué le iba a decir a alguien lo que se me pasa por la cabeza? ¿Por qué podría interesarle mi forma de pensar? Ese es el tipo de pregunta que me suele invadir la mente cada vez que estoy a punto de revelar un pensamiento profundo, un sentimiento. Pero entonces me doy cuenta. Si a esa persona le importo, ¿por qué no contárselo? ¿Y si puede ayudarme? Y de nuevo volvemos a más preguntas. ¿Y si me falla? ¿Y si las promesas que nos hicimos se rompen? Pero sinceramente, cuando uno ha estado tanto tiempo encerrado en sí mismo, realmente le cuesta abrirse. Aunque sea a tu mejor amiga, a tu media naranja, a tu madre. No importa, siempre dudarás antes de decirlo, siempre pensarás qué palabras utilizar, siempre querrás inventar una excusa para el "por si acaso".

Un lugar desconocido.

  Suspiré profunda y pausadamente, me sentía ligera como el aire y no necesitaba nada más. Estaba en el campo, en una explanada llena de flores lilas que crecían más allá de mis rodillas y me hacían cosquillas al rozar mis manos. Olía a lavanda y a romero. El cielo estaba descubierto y el sol brillaba, pero sin llegar a picar en la piel. Había un árbol no muy lejos de mí, me acerqué sin prisa hasta él. Me gustaba ese sitio.  Cuando ya estaba cerca, le vislumbre. Estaba tumbado bajo el árbol, cogiendo prestada su sombra. Nunca me había fijado, pero en ese momento estaba increíblemente resplandeciente. El pelo se movía ligeramente con el ritmo del viento, sus pequeños rizos ceniza iban de un lado a otro, su piel bronceada brillaba aún a la sombra; vestía unos vaqueros y una camisa gris que se ceñía a su cuerpo. Sus ojos que estaban cerrados, se abrieron para mostrarme un poco del paraíso que parecía vivir cada segundo que pasaba. Sus ojos eran completamente azules, no qued...

I'm alone.

Imagen
Llegó el momento en que nada importaba para mí. Ese momento era el mismo que había temido anteriormente, pero que ya empezaba a desear desde los últimos tiempos. No quería sentirme tan sola como me sentía; no quería tener que enfrentarme a la realidad como lo hacía. Me había cansado, ya no había nada que me impulsara a continuar. Absolutamente nada. Ni nadie.

Quiero que sigas al pie del cañón, princesa.

Sé que lo que voy a decirte no servirá de nada para ti en estos momentos, porque un corazón dañado es el peor mal que te puede pasar. Pero aun así te escribo porque sé que si lo lees más tarde, sabrás que tengo razón. No pienses en lo que pudo haber pasado, piensa en lo que pasará en un futuro. Que aunque no estés con él, habrá otro mil veces mejor que te saque una sonrisa cuando menos te lo esperes. Ya sabes que hay miles de tíos por ahí rondando. Sé que en estos momentos no te importa ninguno que no sea él, que no quieres a ninguno que no te trate como él y no te haga sentir tan especial. Pero en algún lugar, está el elegido, el que le dará mil vueltas y te hará mil veces más feliz; por el que merecerá la pena pasarlo mal y los momentos felices serán inolvidables. Pero hasta que encuentres a ese elegido, quiero que sigas adelante. Aunque sea duro. Porque un chico que te quiere no te hace sufrir, porque un chico que te quiere te protegerá por siempre. Y sé que si lo lees, tal vez...

Escapar a veces es lo que necesitamos.

Imagen
Esa llamada que no debería de haber escuchado,  que no debería de haber sucedido.  Ese momento de pánico que me corroía.  Quería huir,  necesitaba huir.

Siendo felices, sin más.

Imagen
Sentados en el suelo, tras las ferias de verano, con una música mal dirigida de fondo y miles de estrellas a nuestra disposición. Mientras tú me miras y yo te miro, dejándonos llevar por el momento, lejos de cualquier persona que pase por nuestro lado. Siendo felices, olvidando todo mal que nos pueda corroer, siendo nosotros mismos, sonriendo sin ninguna preocupación.

Y tú no estabas.

Imagen
Me levanté y tú no estabas. La luz de una mañana tardía se colaba por entre una ventana entreabierta y una cortina ondulante al compás del viento. Me estiré en la cama, doble, con las sábanas a un milímetro de caer al suelo. Sentí como cada uno de mis músculos se acomodaba en mi piel. El techo, blanco, sobre mí, reflejando los destellos de mi colgante en miles de colores. Me recosté sobre uno de mis brazos, miré el resto de la habitación; pero no prestaba atención. Mi mente estaba fija en mi ropa tirada y desperdigada por el suelo de madera, recordando cada momento de esa misma noche. Miré mi cuerpo, solo llevaba una camiseta blanca demasiado grande para ser mía. Suspiré. Me senté en el borde de la cama, cerré los ojos. En mi nariz aún estaba presente su aroma, un olor demasiado complejo como para poder describirlo, pero demasiado notorio como para pasar desapercibido y poder olvidarlo. Sonreí a pesar de todo. Me levanté de la cama y anduve hasta mi ropa. Me vestí sin prisas, ...

Creyendo que no sería la última vez.

Imagen
Tantas tardes durmiendo pegada a tu pecho, pensando que eso no se acabaría, que tú no desaparecerías y que yo no te dejaría escapar. Tantas noches sentados en mitad de cualquier parte del mundo vislumbrado las estrellas en silencio, observando a una Luna acompañada por estrellas deseando detener el tiempo y no volver a separarme de ti. Tantas mañanas dejando que la luz del amanecer nos alcanzara, creyendo que esa sería una de tantas veces y no la última. Recordar que un día fuimos un todo y ahora saber que quedamos en un nada.

26.

Ahí estaba yo, agazapada en el suelo, con los ojos cerrados y el rostro hundido entre las manos y las piernas. Ahí estabas tú, en cualquier otro lado menos junto a mí, en donde deberías haber estado siempre. Pero no es así, te alejaste, me dejaste sola sin más compañía que la música de ritmo lento y melancólico. El tiempo no paraba, no retrocedía como yo quería; avanzaba rápido y no podía evitarlo. Intentaba no pensar para no volver a llorar, pero era una misión imposible de la que no podía pasar desapercibido. Recordaba todos esos momentos que tanto me dolían, todas esas sonrisas que tanto añoraba, todas esas historias en las que ninguno de los dos eramos los protagonistas.

Tu música, tu guitarra, tú.

Imagen
Agarraste entre tus manos la guitarra, la posaste sobre tu regazo y miraste las cuerdas en silencio. No había nada que pudiera hacer para saber qué era lo que pensabas en ese momento, no había nada que pudiera decir para desconcentrarlo. Puso su mano izquierda en el mástil y deslizo la púa sobre las cuerdas; alzó su vista y la posó sobre mí. “Ésta te gustará”, dijo en un leve susurro respecto a la canción. Claro que me iba a gustar, me gustaban todas las que me tocaba y me cantaba, no importaba que no las conociera, que no supiera quién las cantaba; lo que importaba era el hecho de que me cantara a solas, que me hiciera sentir que no había nada más que la música a mi alrededor. Sonreí, era casi involuntario. Comenzó a tocar el ritmo apenas sin mirar su guitarra, me miraba a mí con media sonrisa. Me preguntó con carita de niño bueno si reconocía la canción y como la mayoría de veces negué con la cabeza. Nunca había sido buena reconociendo los ritmos de las canciones, pero él nunca...

Amistad

Tantas veces he pensado, pero es ahora cuando veo la realidad. Todo ese apoyo que tengo a mi alrededor, y no necesitas saber los secretos de otros para saber que van a estar a tu lado en los momentos más difíciles. Que son tus amigos, tu salvavidas personal y te consiguen sacar una sonrisa casi sin quererlo. Los amigos son esas personitas que te preguntan "¿cómo estás?" e insisten y preguntan otra vez y les da igual perder un día preguntando contal de hacer sentir protegida a la otra persona. No se necesita mirar películas para poder ver cariño y respeto, solo se necesitan ojos nuevos y ganas de observar para darse cuenta de lo que ocurre a tu alrededor para dejar de soñar y disfrutar de la vida.  Saborearlo con ilusión, disfrutar del apoyo, sonreír con la compañía, simplemente                amistad.