Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2015

El día que te conté acerca de esos detalles insignificantes.

Hoy me gustaría contarte todas las cosas que he hecho en este poco más de un año en el que no has estado. Seguramente, la mayoría de estas cosas sean aburridas, cosas sin sentido que no han cambiado apenas mi vida o decisiones insignificantes como comprarme aquella falda en vez de aquella otra; y seguramente a ti te hubiera dado exactamente igual, cosas insignificantes de la gran vida que planeabas. Sin embargo, probablemente la cosa más importante que me haya ocurrido sea em pezar a escribir cartas que jamás llegarás a leer y eso no es para nada insignificante.  Hoy tengo esas prisas por vivir, porque de algún modo ya no le temo a la muerte, sino a la vida. La muerte siempre va a estar ahí, es una realidad cuya fecha desconocemos; la vida, en cambio, es efímera. Como una mariposa que se detiene unos segundos a descansar sobre esa flor amarilla del parque, como aquella cita que dice: "Morir es fácil, lo duro es vivir". Tengo prisas por conocer mundo y personas que me cambie...

Prometo pequeños grandes detalles.

"Te ofrezco que te quedes conmigo, en casa, tirados en pijama y mesa de camilla para el tiempo que en breve viene, ver la tele, dormir o hablar, arreglando el mundo a nuestro ritmo como excusa para terminar con un cónclave de besos. Te ofrezco olor a café recién hecho los domingos por la mañana, o si quieres, firmamos una cláusula y olerá así todos los días de tu vida. Te propongo abrir las ventanas cuando llueva, para cuando entre la humedad disfrutes del olor a tierra mojada; o no, mejor aún, salimos a la terraza y mojarnos de esa lluvia, que lo de ”carpe diem” ha quedado más como frase para tatuaje y poca gente lleva lo lleva a cabo. Te ofrezco noches de compás, de baile y de whisky, de impaciencia al esperar un taxi, y disfrutar de una hamburguesa mientras llega. Te ofrezco mi camisa del día anterior para que desayunes con ella sin nada debajo, con un moño y el rimel corrido. Prometo pequeños grandes detalles; llevarte agua helada a la cama por la mañana cuando nos de...

Día en el que decidí empezar a quererme.

Imagen
No sabía por qué, pero aquel día me había levantado añorando algo que jamás había tenido. Seguramente era porque me encontraba tirada en la cama acalorada por unas décimas de fiebre o porque minutos después había acabado leyendo en Facebook una página sobre amor. Claro que había amado, amaba cada día cientas de cosas; pero quería amar a alguien locamente durante unos instantes: amarme a mí. Estaba cansada de amar imágenes de chicas perfectas con sonrisas increíbles, cansada de ver siempre las mismas películas de amor con escenas creadas con copy paste , cansada de escuchar canciones de un amor infinito que lo puede con todo.  Por primera vez desde hacía mucho, decidí que tenía que quererme más. Supongo que es una promesa que muchos habían hecho antes, pero yo me sentía especial por ello. Me sentía libre y fuerte, podía con todo. Muchas veces había leído eso de "¿cómo vamos a amar a alguien si ni siquiera nos amamos a nosotros mismos?",  y tenía razón. Yo amaba miles de cos...