Pequeños detalles
Cuando caminaba distraída por la calle, me di cuanta de una cosa, bajo mis pies resonaban crujidos de hojas, y no simples hojas, sino secas.
El otoño ha comenzado y las hojas se rinden bajo el solitario y pesado invierno que anuncia la llegada del frío, un frío que te hiela y te deja sin aliento, que te acribilla y te hace tiritar; un frío que tiene más sentido del que pocos se dan cuenta, el anuncio del fin de año, de vueltas a rutinas, de sacar abrigos y bufandas, de tardes tirados en el sofá bajo una manta que nos protege.
Antes de que me diera tiempo a pestañear comenzó a llover, no de manera fuerte, más bien suave, delicada al tacto de la piel.
Elena
