El valiente obtiene recompensa.
Tengo mis propios defectos, algunos mayores que otros, pero lo que me digan por ahí me da igual. Es la opinión de la gente que me importa la que más valoro, porque son ellos quienes me conocen y saben cómo soy. Si por mi forma de ser me critican, no son quienes yo pensaba que eran, si sabiendo cómo soy me quieren y me aceptan ya sé por lo que les quiero y les aprecio, y si aún encima les gustan mis defectos mucho mejor. Sin embargo, los defectos no tienen que ser ni buenos ni malos, los defectos definen cómo eres. Yo reconozco algunos de mis defectos y me acepto así, no me acomplejo ni me obsesiono por cambiarlos. La gente que me quiere me debe querer con ellos. Que criticar a los demás es muy fácil y de débiles. Es muy fácil criticar y muy difícil aceptar que esa persona fuera de sus defectos, reales o no, es mejor que tú, que la quieran y la acepten tal y cómo es sin tener que aparentar ser alguien que no es por encajar en la sociedad.
El que se acompleja muestra debilidad, el que intenta cambiarlos para ser aceptado es hipócrita; el que intenta mejorar día a día no para gustar a los demás sino para mejorar como persona ese es es valiente, el que acepta a los demás por su forma de ser es el valiente, el que sabe ver más allá de los defectos o su físico es el valiente, el que juzga a las personas por como son y no por lo que aparentan es el valiente. Ese valiente será querido por los demás por un sentimiento sincero.
A. S.