Feliz al fin y al cabo.

Últimamente me dicen que lo que escribo es un poco triste, lo repito porque hay cosas que parecen y no son. Sí es verdad que escribo lo que pienso, pero no siempre me ha ocurrido a mí. Que odie la sociedad en la que vivimos no implica que no haya personas que merezcan la pena, que algunas cosas de mi vida no sean tal y como me gustarían no significa que toda en sí sea una mierda. Sintiendo el lenguaje vulgar. 
Está claro que hay ciertas cosas que no me gustan de mi día a día, cosas que seguramente no he dicho en voz alta. Pero hay muchas más cosas felices. ¿Que por qué no hablo sobre estas? Supongo que es porque los momentos buenos me gusta mantenerlos más apegados a mí, los hace más especiales. Cosas como que adoro a mi madre, que hace ya tiempo me di cuenta de lo fuerte y de lo buena que es; cosas como que tengo unas amigas maravillosas que me apoyan cuando lo he necesitado y cuando no también; cosas como que el chico con el que estoy me hace muy feliz. Y ya está, ¿necesitabais saberlo? Pues ahí lo tenéis. Soy una persona feliz, con mis altibajos como todo el mundo, pero feliz al fin y al cabo.


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