Esas y no otras personas.
Muchas de las personas que me rodean no saben de mi vida, no saben lo que he pasado, no saben sobre mí. Algunas de las personas que me rodean saben que aunque sonrío no siempre ha sido así y tengo mis días malos como todos. Pocas personas que quedan saben de mí, poco, pero saben lo suficiente de mí. Y menos personas aún saben de mí cosas, detalles que me hacen ser como soy, momentos que he pasado, saben los días que he reído y las noches que he llorado; son esas pocas personas, esas y no otras, las que yo considero como "amigos"; esas personas que insisten para saber qué te pasa, que te llaman durante diez minutos de reloj para saber cómo estás, que te preguntan por tu día por interés y no por educación, que te dicen fea cuando les preguntas cómo te ha quedado la coleta sin mirarte al espejo solo para picarte. Eso y no otras personas. Porque de todas esas personas de las que he partido, una parte me ha decepcionado y me ha dejado en mis malos momentos, porque así uno aprende a encontrar a sus amigos: viendo como otros te dejan de lado.
