Creyendo que no sería la última vez.


Tantas tardes durmiendo pegada a tu pecho, pensando que eso no se acabaría, que tú no desaparecerías y que yo no te dejaría escapar. Tantas noches sentados en mitad de cualquier parte del mundo vislumbrado las estrellas en silencio, observando a una Luna acompañada por estrellas deseando detener el tiempo y no volver a separarme de ti. Tantas mañanas dejando que la luz del amanecer nos alcanzara, creyendo que esa sería una de tantas veces y no la última.
Recordar que un día fuimos un todo y ahora saber que quedamos en un nada.


Entradas populares de este blog

Prometo pequeños grandes detalles.

Ella.

Día 3