Reflexiona y sigue con tu destrucción.
No debería escribirte directamente a ti porque no te lo mereces, porque tu comportamiento ha sido de todo menos el correcto. Pero sabes qué, lo estoy haciendo a pesar de lo que me cuesta. No te voy a decir nada que no sepas, no te voy a decir que te echo de menos, porque eso ya no es así, hace mucho que no lo hago; tampoco te voy a decir que echo de menos a quien eras, porque a ti te la suda y sería una pérdida de tiempo por ambas partes; y mucho menos te voy a decir que espero que cambies, porque a estas alturas mi esperanza a desaparecido casi por completo sobre ti y eso que la esperanza es lo último que se pierde, pero es lo que ocurre cuando vives lo que he vivido yo. Publico esto porque sé que lo leerás, tarde o temprano; porque me da igual lo que piense la gente a cerca de mi vida; porque espero que en algún momento reflexiones y cumplas todas las promesas que ya has roto con tus acciones. Tú tendrías que saber, y de sobras, qué pasa en tu vida, pero no lo sabes. ...