Entradas

Mostrando entradas de enero, 2013

Reflexiona y sigue con tu destrucción.

No debería escribirte directamente a ti porque no te lo mereces, porque tu comportamiento ha sido de todo menos el correcto. Pero sabes qué, lo estoy haciendo a pesar de lo que me cuesta. No te voy a decir nada que no sepas, no te voy a decir que te echo de menos, porque eso ya no es así, hace mucho que no lo hago; tampoco te voy a decir que echo de menos a quien eras, porque a ti te la suda y sería una pérdida de tiempo por ambas partes; y mucho menos te voy a decir que espero que cambies, porque a estas alturas mi esperanza a desaparecido casi por completo sobre ti y eso que la esperanza es lo último que se pierde, pero es lo que ocurre cuando vives lo que he vivido yo.  Publico esto porque sé que lo leerás, tarde o temprano; porque me da igual lo que piense la gente a cerca de mi vida; porque espero que en algún momento reflexiones y cumplas todas las promesas que ya has roto con tus acciones.  Tú tendrías que saber, y de sobras, qué pasa en tu vida, pero no lo sabes. ...

Quiero saber poder estar contigo.

  -No quiero vivir con miedo, sabiendo que en cualquier momento puedo dañar a las personas que quiero. Quiero saber poder estar contigo, saber que si estás conmigo no es...   -Eh, si estoy contigo es porque... te quiero. Fueron dos palabras, dos sencillas palabras que me hicieron sentir mejor y a la par culpable. Yo, que había dudado de él, él que parecía quererme incondicionalmente. Yo, que por primera vez sentía que era importante, que me querían. Puse mi mano en su mandíbula. Le besé. Me besó. N os besamos. Y  por un instante fuimos uno. No había nada que no encajara, sus labios con los míos, sus manos con las mías. Me sentí libre, libre de todo, sin cadenas ni promesas que cumplir. Metí mis manos en su pelo y lo atraje hacia mí. Él se alejó, me miró a los ojos y sonrió para volver a besarme como si fuera una despedida. Y no hubo más que él y que yo. 

Aprovechemos el momento pal por si aca'

Nunca quieres pensar qué pasaría si pierdes a una persona importante para ti, simplemente porque puede resultar imposible. Sin embargo, aquí estoy yo, mirando con cara triste a una pantalla de ordenador que me da malas noticias. ¿Qué más da todo lo que he reído frente a ésta si luego lloraré igual?  Nunca te das cuenta de lo importante que ha llegado a ser una persona para ti hasta que te ves en el punto de poder perderle, o tal vez ya la hayas perdido. Y la recuerdas, te vienen flashes a la mente que te recuerdan lo feliz que te ha hecho, lo mucho que ha estado contigo en cada momento. La recuerdas sonriendo, llorando de felicidad, dándote abrazos, concentrada por los exámenes o cabreada por alguna tontería. En ese momento es cuando la valoras realmente, cuando sabes que te ha sacado una sonrisa en los peores momentos, cuando sabes que tal vez pierdas la oportunidad de hacerla feliz a ella.  Nunca aceptarás la realidad, siempre estarás en contra y no asumirás que la...

Ese pequeño y delicado mundo.

Estar con él y sentir que tu mundo, tu pequeño y delicado mundo, se para por completo, que nada importa más que él, más que tú, más que vosotros. Y le sonríes al verle, al pensar en él o al leerle. Y es inevitable para ti no sentirte especial cuando está cerca, cuando te acaricia y te besa en la mejilla. Él forma parte de ese pequeño y delicado mundo tuyo, él es ese pequeño y delicado mundo tuyo, que lo revoluciona con poco que haga; con una sonrisa tú cambias de parecer y sin quererlo ni evitarlo te enamoras un poco más de él, de su forma de ser, su sonrisa y sus ojos, de cómo te hace sentirte y esa forma en que tú eres tú misma sin necesidad de fingir. 

¿Y qué es lo que quieres tú?

Preocupándonos por los demás, nos olvidamos de nuestras propias preocupaciones. Y es por miedo a lo que piensen o digan cuando perdemos nuestras mejores oportunidades. Pero nunca nos han preguntado qué es lo que realmente queremos, nunca nos han dejado equivocarnos para poder aprender por nosotros mismos. ¿Y qué hubiera pasado si yo hubiera decidido otra cosa? ¿Si no me hubiera conformado simplemente con acatar órdenes? ¿Si no viviera con miedo por todos los errores que me dijeron que podría cometer? Pues hubiera aprendido con mis actos, pero parece que para algunas personas les es más fácil meter miedo y procurar que todo salga como ellos quieran. Y yo quiero equivocarme, aprender de mis tropiezos, escoger otros caminos, vivir sin el miedo que me metieron desde pequeña. Quiero sentirme libre, dueña de mis propias decisiones. 

Y tal vez tengan razón.

Sonrío al pensar en ti. Muchos pensaréis: una enamorada boba. Pero yo no quiero estar enamorada, yo quiero disfrutar el momento y saber lo que hago sin perder el norte. Sin embargo, yo misma me doy cuenta, aunque no lo acepte, que seguramente tienen razón. Fue cuando prefería dejarlo a sentir que estaba sola cuando él no estaba conmigo cuando una amiga me dijo "¿no será que te estás enamorando?" y yo con lágrimas en los ojos y una sonrisa me negué rotundamente. Y no fue muy diferente cuando una amiga que hace poco que la conozco me dijo "se nota que le quieres, que lo necesitas", y había acertado; lo necesitaba, por múltiples motivos, pero lo necesitaba conmigo. Y sigo sin querer estar enamorada, porque ya he visto el sufrimiento que lo sigue y no quiero eso. Por eso, de momento, seguiré renegando esa postura, aceptando que me gusta y no quiero perderlo. 

Te adoro a ti, como soy contigo.

Adoro que me hagas sentir como lo haces, especial, única, importante; que me cojas entre tus brazos y me achuches como si fuera a caerme; que me sonrías y hagas chistes malos que me hacen sonreír. Te adoro a ti, a como soy contigo. Y aunque no es la primera vez que me dicen que soy madura para mi edad, contigo nada de eso funciona, soy tan inocente como lo era hace un par de años. Y eso, en realidad, me gusta y mucho. Y tanto te adoro, que cuando te vas y no te veo, me noto más desesperada de lo que me gustaría. Desesperada por volver a olvidarme de todo y reír sin problema alguno, por volver a esa inocencia, por que tus brazos me rodeen. Entonces, la adoración se convierte en un conflicto conmigo misma, en la que lucho para no salir de casa a buscarte, para estudiar como debería de estar haciendo ahora. 

Siempre hay un perdedor

"En la guerra, como en el amor, todo vale y siempre queda un perdedor. Normalmente, pierde el que quiere más". Es una parte de una canción de Melendi, pero me ha llamado la atención después de haberla escuchado muchas otras veces.  Los dos sentimientos más puros que puede haber, los dos que más nos controlan y nos hacen ser como somos, los que nos marcan, ya sea para bien o para mal. Y nunca acaba bien, ¿habéis visto alguna vez a un enamorado toda la vida? ¿o a dos guerreros que luchan contra sí que acaben vivos? Yo no. No es por ser pesimista, pero el amor no dura para siempre, dura o más o menos, pero nunca por siempre, aunque se lleve decir lo contrario; y la guerra, bueno, es demasiado obvio, creo yo, siempre acaba mal. Y lo peor es que el final es lo que más cuenta, perdemos las cosas cuánto más las deseamos, como si se hubieran propuesto alejarse de nosotros para que no consigamos alcanzar nuestras metas. Y ocurre. Lo quieres y lo pierdes. Lo odias y acabas sufriendo...

Difícil y ambicioso.

Ahora todo el mundo parece que escribe, pero esa acción conlleva algo más que encajar palabras, conlleva trasnochar, saber qué quieres trasmitir, buscar palabras nuevas y desconocidas para ampliar vocabulario, indagar, leer, querer saber más, querer que los demás sepan lo que sabes. Sin embargo la gente ahora escribe sin más, pone el corrector ortográfico y ya está, como si escribir sólo se basara en poner lo que piensas, que también. En el momento en que has escrito por placer durante horas y no por publicar y mostrar lo que piensas a los demás, es en ese momento en el que ya te puedes considerar como tal. Incluso yo misma no me considero escritora a pesar de lo mucho que he escrito, porque es algo muy difícil de lograr y demasiado ambicioso como para lanzarte al agua. 

Un final truncado que no significa nada.

Llega un momento en que tú no puedes más, en que estás tan cansada de todo que lo único que quieres es provocar un final truncado para acabar cuanto antes. Ese momento que ya sabes de anticipo que no va a ser nada agradable, que sabes que no va a salir nada bien y aún encima nada volverá a ser como antes. Ese instante en que lo único que piensas es "explota por todo lo que has pasado", y así ocurre, explotas y todo se va de madre. Es entonces cuando se escuchan gritos, portazos y un nudo en el estómago te hace actuar de forma desequilibrada y poco racional, llevando la situación al extremo de la violencia.  Y de pronto te ves sentada en el suelo, con los ojos cerrados, sin poder derramar una lágrima y ganas de mandar a la mierda todo. Que esa discusión no significa nada, sólo es otra al montón de diferentes momentos en los que esperas que todo cambie, que cambie la situación. 

La unión que conlleva el sufrimiento.

Y de pronto te das cuenta, ya no está y te has quedado sola. Empiezas a recordar cuando te prometía que se quedaría a tu lado, cuando hablabais durante horas, cuando todo parecía perfecto. Y de pronto te das cuenta de que no es perfecto, que no hay un ápice siquiera de perfección en la situación, que las promesas se han esfumado y las conversaciones se han convertido en gritos. te obligas a pensar que ya no puede salir nada más mal, que ya has tocado fondo y él contigo. Y de pronto te das cuenta de que las cosas aún pueden empeorar, porque simplemente empeoran, el fondo desaparece y vuelves a caer, esperando volver a tocar suelo. No tienes fuerzas para seguir adelante y mantenerte firme, sólo quieres huir y escapar, recurriendo al camino fácil y sin dolor. Y de pronto te das cuenta de que no puedes, que aunque no quieras estás unido a él con cadenas psicológicas, que es imposible no sufrir. Y como una costumbre, vuelves a caer a los pies de tu puerta llorando, hundiendo ...

Desafío extremo.

Imagen
¿Cual se supone que es el mejor camino? ¿Cómo sabemos que no estamos equivocados? ¿Cómo sabemos que no nos equivocamos en la decisión anterior? Supongo que no hay respuesta valida. Me arriesgo a decir "todos los caminos que escojas son los correctos, algunos más largos y difíciles que otros, pero llevan al mismo sitio". O sea, que te la juegas sin saber qué ocurrirá, sin saber cuántas vueltas dará tu vida antes de cambiarte a ti. Es como cruzar la cuerda floja sin sentido alguno. Una especie de desafío extremo. Nos vamos a equivocar sí o sí, antes o después, pero lo haremos.  Y ya que vamos a equivocarnos, hagámoslo juntos. 

A vivir la vida se ha dicho.

No sería la primera vez que me juzgan por mi aspecto, por mi forma de hablar, o por mi comportamiento. Y estoy segura de que tampoco será la última. Cuando veo a esa gente que se preocupa tanto por el qué dirán, yo pienso que ni siquiera saben quiénes son. Soy de esa minoría que piensa que uno nunca llega a conocerse, que es imposible; pero si te dejas influenciar por los demás, está claro que nunca podrás investigar por tu propia cuenta.  Tengo menos años de los que me suelen decir y más inteligencia de la que creen que poseo. No me las doy de superior, me intento creer que valgo, para que no me vuelvan a hacer daño. Soy joven, sí, sin embargo eso no implica no poder haber vivido y sufrido. No digo que mi vida sea una mierda, digo que ya he pasado por mucho y son cosas anormales, atópicas.  Algunas personas ya saben que no me gusta juzgar ni que me juzguen, porque yo ya he pasado por eso, y no siempre es positivo, porque luego están las decepciones. Y lo peor es que la g...

No intentes analizarme.

Es bastante lógico, pero hay gente que no parece comprender que detrás de lo que puede llegar a conocerte, no eres así. ¿No os ha pasado alguna vez que de buenas a primeras alguien os ha juzgado? Mal, por supuesto, pero ahí está. Y tú te preguntas «¿Así piensan que soy?».  Nunca vamos a conocer a una persona tal y como es, con sus defectos y manías, porque no es aceptado. Pero, ¿qué más da? ¿Qué importa si me gustan las tías o si tengo una XL? Es algo tan superficial que roza lo absurdo. Y ¿por qué en vez de juzgar no intentáis basaros en la felicidad y conocer más a la gente que os rodea?  El otro día, un compañero de mi clase dijo "Vas de gótico y es solo una fachada para que no conozcan cómo eres realmente". ¿En serio? Pero no tiene por qué ser así, él mismo le contesto "no me conoces, no sabes lo que es mi vida, así que no intentes analizarme". Y así es, la gente se basa en critica sin saber. 

La fe, lo primero.

No soy especialmente el tipo de persona a la que le gusta sentirse importante, ni tampoco lo busca. Soy el tipo de persona que pasa desapercibida, que sonríe por lo bajo y no entra en conversaciones ajenas. Ese tipo de persona que puede estar a tu lado y ni te das cuenta, porque no me gusta hacerme notar. Pues así soy yo. Pero no hay nada como conocerme un poco y darme cuerda para que me suelte, porque entonces no hay persona más loca y sincera. Ese tipo de persona que siempre espera hacer sonreír a otros e impresionar, que busca ser feliz y ver a los demás felices, que cree que la van a ayudan cuando no está bien. Y lo mejor es que, aunque ya debería haber aprendido la lección, aún sigo creyendo que me van a apoyar cuando no es así. Lo mejor es cuando descubres que eres importante para alguien, cuando te dice "me alegro de haberte conocido, en serio", y que te ayuda hasta en las malas, que te hace sonreír incluso cuando tienes lágrimas en los ojos. Esa es de las mejores sen...

Mientras tanto, sueña, porque es lo mejor que hay en este mundo.

Imagen
Una persona, digamos que tan importante para mí como para llamarla amiga y apoyarme en ella, me ha dicho que ciertas cosas que escribo son como que muy tristes. Pero no hay mayor verdad que lo que intento transmitir. ¿Acaso no ha habido una persona que os ha hecho daño cuando menos lo esperabais? ¿Acaso no habéis tenido ganas de huir en muchos momentos? ¿Acaso nos han criticado por vuestro aspecto o personalidad? Estoy segura de que sí, porque aunque en este mundo no se muestren los sentimientos y se intente alcanzar la perfección, siempre tendremos algo oscuro dentro de nosotros mismos. La realidad no es para nada bonita, pero hay que hacer, hay que intentar que eso no sea así. Pero mientras tanto, cada uno seguirá viviendo una realidad cruel y soñando una fantasía espectacular siendo quien realmente es. 

Asume y continúa.

Imagen
Todo el mundo ha tenido en su vida a esa persona especial, esa que siempre nos hacía sonreír, y que nos acompañó en nuestros momentos difíciles. Todo el mundo ha pasado de tener en su vida a una persona especial a tener a una persona que le falló y le hizo daño. Y es así. A veces, nos decepcionan las personas con las que más contamos, a las que más valoramos. Y sin más, desaparecen, te hacen llorar todo lo que reísteis en su momento, te hacen todo lo fuerte que no fuiste cuando te "apoyo" y eso es lo importante: Aprender la lección, siempre hay que saber decir adiós y asumir la fortaleza y soledad que te cede.

Como dos imanes de polos opuestos.

Y te das cuenta de que lo necesitas, lo necesitas a tu lado, sonriéndote como si nada importara y el tiempo no existiera. De que él es como tu aire, tu forma de vida, puedes estar un tiempo sin respirar, pero al final lo acabarás necesitando. Que a pesar de todo influye en ti sin problema alguno, incluso inevitablemente, como dos imanes de polos opuestos. Y lo necesitas, aunque no diga nada, aunque sólo sea para darte un abrazo y susurrarte que te quiere, que eres bonita o importante; aunque tú misma sepas que él no te necesita a ti tanto como tú a él. Y lo peor es que lo seguirás necesitando, queriéndole cada día un poco más, olvidando todo cada vez que te sonríe.

Todos los días de mi vida.

Imagen
Mi teoría es que esos momentos impactantes, esos destellos que ponen patas arriba nuestras vidas, son los que acaban definiendo quienes somos. La cuestión es que cada uno de nosotros es la suma de todos los momentos que hemos experimentado con todas las personas que hemos conocido. Un momento de amor total, físico, mental y de cualquier otro tipo de amor. Pues esa es mi teoría, que esos momentos impactantes definen quienes somos. Lo que nunca me había planteado es si algún día no recuerdas ninguno de ellos.

Shiny diamond.

Esa sensación que te embarga cuando te hundes bajo el agua y miras hacia arriba. Tu cuerpo inerte, tus pulmones parados, tu mente en blanco. Ves que el mundo se mueve al son de las olas y tú eres un mero observador que nada puede hacer más que contemplar. El sol se cuela por entre una de esas olas y se fragmenta en miles de colores, cual lustroso diamante. Dejas que se escape un poco de aire de tus pulmones y vigilas la trayectoria irregular de esas burbujitas, atravesando la luz filtrada sin preocupación alguna. Ahí, al fondo, el tiempo no pasa, no hay preocupación alguna. 

Esta es mi vida, 1.

  Bajé las escaleras del escenario sin prisas, como las personas que me rodeaban. Sonreía, me sentía feliz, sin ningún problema. Todos a mi alrededor también parecían felices, la mayoría sonreían y algunos pocos lloraban de simple emoción. Mi promoción acababa de graduarse, y con ella, yo.   Exacto, yo era esa chica que estaba al principio de la clase procurando atender mientras intentaba no reírme con mis amigos, esa chica que pasa siempre desapercibida y muchos ni siquiera saben que existes. Pues yo era esa, Emily Martín, diecisiete años, a medio mes de cumplir los dieciocho, recién graduada en el instituto del pequeño pueblo en el que vivía, conocido como Soulless Tower debido a la gran torre de una antigua iglesia que hay en lo alto de la colina del pueblo. Mis padres estaban sentados en quinta fila, orgullosos de su hija por sus notas, orgullosos de mí.  

Prólogo. Esta es mi vida.

  Sonó mi despertador junto a mi cabeza, me desperté de golpe y paré sin problemas la canción que yo misma había escogido de mi móvil. Suspiré, miré la hora y recordé que era sábado. Cerré los ojos y giré en la cama para seguir durmiendo. Su olor estaba presente, tal vez era psicológico, tal vez era real; yo ya no sabía distinguir uno de otro. Apreté mi rostro en la funda rosa del almohadón. Sentí que me faltaba el aire, pero cualquier cosa era mejor que recordar su olor.   Me senté al borde de la cama y enterré mi rostro en mis manos. Podía recordar exactamente cuándo fue la última vez que le había visto, la primera vez que había pasado un rato con él. Me culpe a mí misma porque él no estuviera conmigo. No tenía ganas de llorar, pero incluso yo misma sabía que lo necesitaba. Miré por la ventana, y observé la ventana de mi vecino con las cortinas ocultando su habitación. Me levanté, abrí el armario y saqué una bolsa negra que me habían comprado para el gimnasio. Metí r...

Gracias.

Hay gente a la que ves todos los días, en la que no te das cuenta de los progresos que hacen como personas. Y hay gente con la que estás unida, pero por algún motivo no la tienes tan cerca como querrías, y cuando la ves te das cuenta de lo mucho que ha cambiado. Esa gente que es capaz de robarte una sonrisa sin más y hacen cualquier cosa por verte bien.  Yo tengo a un par de personas que me hacen sentir mejor con tan solo decir un par de palabras, que me hacen llorar simplemente por hacerme sentir su apoyo, que me hacen reír con lágrimas en los ojos y me convierten en la persona que soy ahora mismo. Sé que yo no estaría aquí de no ser por ellas, que no estaría tan loca ni sería ni la mitad de fuerte de lo que soy, que me hubiera rendido hace mucho. Pero, aún tengo que agradecerles por estar ahí, por no marcharse como han hecho otras muchas y seguir a mi lado, apoyándome y animándome a seguir adelante. 

Hay días y noches.

Hay días en los que todo es oscuro, en los que no hay cabida para un triste rayo de luz que ilumine tu mundo. Días en los que tienes ganas de llorar nada más levantarte, días en los que deseas morir antes si quiera pensar las sorpresas que te pueden ofrecer.  Hay noches que parece que ni la luna te quiere acompañar, en las que todos tus sentimientos te embargan de golpe. Noches en las que debes sufrir en silencio, noches en las que deseas morir si quiera pensando en los demás y las sorpresas del día siguiente. Hay días y noches. Extraños. Solitarios. Melancólicos.  Pero también hay días en los que no necesitas nada para saber que será un buen día, de esos en los que te despiertas con positivismo y ves todo más bonito. Días en los que las risas son el fruto de la esperanza y nada puede salir mal. Pero también hay noches en las que no quieres dormir, porque estás demasiado feliz, por lo que sea, por quien sea; simplemente estás feliz, tú realidad supera cu...

Los golpes de la vida.

A veces me preguntó por qué le damos tanta importancia a la edad. Me refiero, ¿qué se supone que implica? Exacto, nunca lo habíais pensado, pero es así. La edad es un número y conforma aumenta, nosotros nos vemos "obligados" a comportarnos de modo diferente. Nos han enseñado a que pensemos así; a que cuanto mayor nos hagamos, mejor nos comportemos. Sin embargo, esto no tiene ningún fundamento. ¿Qué pasa, que el mismo día que cumplimos años ¡zas! ya somos más maduros, o qué? No, la edad es simplemente una excusa para que nos portemos mejor y hagamos más caso. Recordáis cuando eramos niños, cuando jugábamos en cualquier sitio, sonreíamos a desconocidos y saltábamos pisando solo las rayas blancas del paso de cebra sin ninguna explicación lógica. Yo sí, y la verdad es que añoro esos tiempos, cuando nada importaba y cualquier cosa, por insignificante que fuera, para nosotros era grandiosa. Y ahora, en cambio, es todo lo contrario. ¿Por qué? Por la edad, porque somos un año may...