Los golpes de la vida.

A veces me preguntó por qué le damos tanta importancia a la edad. Me refiero, ¿qué se supone que implica? Exacto, nunca lo habíais pensado, pero es así. La edad es un número y conforma aumenta, nosotros nos vemos "obligados" a comportarnos de modo diferente. Nos han enseñado a que pensemos así; a que cuanto mayor nos hagamos, mejor nos comportemos. Sin embargo, esto no tiene ningún fundamento. ¿Qué pasa, que el mismo día que cumplimos años ¡zas! ya somos más maduros, o qué? No, la edad es simplemente una excusa para que nos portemos mejor y hagamos más caso.
Recordáis cuando eramos niños, cuando jugábamos en cualquier sitio, sonreíamos a desconocidos y saltábamos pisando solo las rayas blancas del paso de cebra sin ninguna explicación lógica. Yo sí, y la verdad es que añoro esos tiempos, cuando nada importaba y cualquier cosa, por insignificante que fuera, para nosotros era grandiosa. Y ahora, en cambio, es todo lo contrario. ¿Por qué? Por la edad, porque somos un año mayores, porque los mayores ya pueden confiar más en nosotros, porque tú ya eres responsable de tus actos. 
¿Qué diferencia hay si yo hubiera nacido dos años o tres antes y siguiera yendo a la misma clase, con mis mismos amigos que ahora? Que sería mayor de edad. Oh, espera, "mayor de edad". Analicémoslo: somos suficientemente "mayores" como para considerarnos diferentes a los que tienen un par de meses menos. ¿Y qué diferencia hay entre una persona que le falten dos meses y una persona que acabe de cumplir los años para ser mayor de edad? NINGUNA. Absolutamente ninguna, una persona más joven puede ser más madura que una pasada la veintena. Pero ser mayor, en cuanto a número, se refiere es una ventaja, tienes más obligaciones, más responsabilidad, más de todo, más de todo y casualmente es eso lo que nos quita la felicidad, tener que ser todo para complacer a otras personas, sin poder complacernos a nosotros mismos. 
Es así, la madurez no se basa en un número, se basa en la vida, en los golpes que has recibido de ella y lo que has aprendido por los mismos golpes. 

Entradas populares de este blog

Prometo pequeños grandes detalles.

Ella.

Día 3