Ese pequeño y delicado mundo.
Estar con él y sentir que tu mundo, tu pequeño y delicado mundo, se para por completo, que nada importa más que él, más que tú, más que vosotros. Y le sonríes al verle, al pensar en él o al leerle. Y es inevitable para ti no sentirte especial cuando está cerca, cuando te acaricia y te besa en la mejilla. Él forma parte de ese pequeño y delicado mundo tuyo, él es ese pequeño y delicado mundo tuyo, que lo revoluciona con poco que haga; con una sonrisa tú cambias de parecer y sin quererlo ni evitarlo te enamoras un poco más de él, de su forma de ser, su sonrisa y sus ojos, de cómo te hace sentirte y esa forma en que tú eres tú misma sin necesidad de fingir.