La unión que conlleva el sufrimiento.
Y de pronto te das cuenta, ya no está y te has quedado sola. Empiezas a recordar cuando te prometía que se quedaría a tu lado, cuando hablabais durante horas, cuando todo parecía perfecto. Y de pronto te das cuenta de que no es perfecto, que no hay un ápice siquiera de perfección en la situación, que las promesas se han esfumado y las conversaciones se han convertido en gritos. te obligas a pensar que ya no puede salir nada más mal, que ya has tocado fondo y él contigo. Y de pronto te das cuenta de que las cosas aún pueden empeorar, porque simplemente empeoran, el fondo desaparece y vuelves a caer, esperando volver a tocar suelo. No tienes fuerzas para seguir adelante y mantenerte firme, sólo quieres huir y escapar, recurriendo al camino fácil y sin dolor. Y de pronto te das cuenta de que no puedes, que aunque no quieras estás unido a él con cadenas psicológicas, que es imposible no sufrir. Y como una costumbre, vuelves a caer a los pies de tu puerta llorando, hundiendo tu rostro entre tus manos, suplicando que todo vuelva a ser como antes, que tú vuelvas a ser el mismo de antes.