Entradas

Mostrando entradas de 2013

Vivir. Soñar. Luchar.

Pretendemos ser queridos, ser comprendidos y amados. Pretendemos encontrar a alguien que sea capaz de soportar nuestra locura, capaz de estar a nuestro lado en las buenas y las malas. Pretendemos soñar con una realidad imposible, una realidad fantasiosa y de película. Pretendemos no despertar jamás. Nunca me he parado a pensar qué era lo que realmente pretendía en mi día a día, qué es lo que buscaba, qué es lo que soñaba cada noche y por lo que despertaba cada mañana. Y ahora lo sé, uno no se lo replantea hasta que está en una frágil situación, bien, yo debo estar en esa frágil situación. Vivir. Seguir soñando. Luchar por esos sueños. Eso era lo que realmente quería. Nadie me lo había preguntado, nadie se interesa por lo que quieren los demás porque están demasiado ocupados viviendo en una incesable rutina que les consume a todos. Pero llega un momento en que eso se termina, en que tu rutina se ve descuartizada y tú tienes que hacer algo al respecto, pero que lo que tiene q...

Pienso en ti.

En otro momento yo hubiera estado durmiendo, descansando ya en mi cama. Pero no hoy. Simplemente no puedo. Estoy frente mi ordenador, como de costumbre, mirando a la pantalla, hablando con mi buena amiga. Y no puedo dormir. No paro de escribir, me sale solo. Pienso en ti. No en ti como podría hacerlo otra persona que te conozca. Pienso en ti tal y como soy yo. Pienso en ti por el modo en que me tratas, por la forma en que me haces sentir, por la forma en que me haces olvidar y volar. Y escribo, no pienso en lo que escribo, simplemente lo hago. Y tengo miedo. No miedo de lo que me rodea, sino miedo de mí. Miedo de lo que escribo, porque escribo lo que siento. Sí, creo que tengo miedo de lo que siento. Puede ser. Pero no quiero creerlo. Quiero seguir pensando en ti. Pero esta vez pienso en ti como lo haría cualquier otra persona, tal vez desde otro punto de vista, desde uno más implicado emocionalmente. Me he perdido. Me he perdido en mis propios pensamientos. No sé a dó...

Algo a lo que llamar felicidad

Él estaba tumbado, mirando el techo sonriendo; volteó la cabeza para mirarme, su sonrisa se ensanchó más y en ese mismo instante me di cuenta de lo mucho que lo quería, de por qué lo quería tanto. Estaba tendido sobre la cama, despeinado, sin camiseta, con unos vaqueros que enseñaban sus calzoncillos negros, estaba delgado, se le notaban las costillas y los huesos de la cadera, pero a mí me parecía sexy, sin embargo también tenía músculos y sobre todo tenía cerebro; vi reflejada en su sonrisa de satisfacción la misma sonrisa que el primer día que lo conocí. Era el mismo chico, más cambiado físicamente, pero de un gran corazón, atento conmigo, delicado para decir algunas cosas y sincero, el chico que había crecido solo y que había desarrollado su forma de lobo solitario y que solamente rompía estando conmigo, cuidando de su camada. Me tumbé a su lado, apoyando mi cabeza en su brazo, le miré: estaba mirando el techo, ahora con los ojos cerrados. Si había algo a lo que lla...

Muchos días que vivir.

Este no será el último amanecer que veas, quedan muchos otros que poder ver. El sol siempre saldrá por el este, aunque no sea el mejor día, pero allí estará, para dar comienzo a un día que puede ser mejor que el anterior. Cuando salga por el oeste o el norte o el sur, entonces sí deberías preocuparte.  

Saboreando la felicidad.

Que si hay que enamorarse, uno se enamora, y si hay que llorar, uno llora. Que no se es perfecto. Que estoy cansada de abstener lo que siento. Que a tomar por culo todo. Que ya lloraré cuando tenga que llorar y ya reiré cuando toque. Y ya toca. Que ya va siendo hora de sentir y vivir. Que uno no puede vivir con miedo a lo que siente. Que si te decepcionan ya vendrá alguien a recogerte y si te matan ya habrá alguien que se alegre de haberte conocido. Porque a estas alturas, después de llorar, uno aprende a valorar lo que es sonreír. Porque realmente no conocemos lo que nos depara el futuro. Que hay que aprender a sentir, para bien y para mal. Quiero joderme al llorar y saborear la felicidad. 

Un silencio abrumador que no quieres que termine jamás.

Le miras, sonríes, no hay motivo, lo haces. No lo conoces, pero está ahí. Realmente lo sientes cercano, un amigo, aunque en el fondo sabes que no es así. Miras sus labios, él también sonríe. Te sientes orgullosa de haberle hecho sonreír solo por el simple motivo de estar delante, en silencio; aunque tú fuiste la primera en sonreírle sin motivos. Alza su mano hasta tu boca, intentas no sonreír, pero no puedes, te ves envuelta en un silencio abrumador que no quieres que termine jamás, pasa su dedo por tu labio. Le gusta tu sonrisa, te lo acaba de decir. Sonríes más, ni siquiera te sonrojas como de costumbre porque en el fondo te gusta que te lo diga, pero que te lo diga él. Sabes que nunca habías tenido esa relación con nadie y en el fondo te asusta, pero te gusta más que el propio miedo que te inunda. 

No importa cuándo.

"No importa cuándo, yo estaré ahí contigo para cuando me necesites", recordé que me decía con delicadeza hacía no mucho. Y sin embargo, yo lo necesitaba y no estaba. Había rechazado escuchar sus  últimas palabras y también sus abrazos. A pesar de todo, y a mi disgusto, acepto a duras penas que lo echo de menos, que ahora sus abrazos no me vendrían mal, que no me importaría nada escuchar cualquier cosa que pudiera decirme. Pero no estaba, no estaba como me prometió que estaría y estaba más sola de lo que había esperado, mirando por la ventana pensativa y recordando. 

Gracias y de nada.

Imagen
Llega un momento en que te das cuenta de lo mucho que te importan las personas que tienes a tu alrededor. Normalmente tarde, lo suficiente como para que ya no estén junto a ti cuando las necesitas. Puede que alguna vez te hayan decepcionado, se hayan marchado cuando no debían, tal vez te hicieron daño; sin embargo, también te has dado cuenta de lo mucho que te han llegado a apoyar, esos momentos que te han visto llorar y luego te hacían reír como una tonta.  Realmente no sé a dónde quiero llegar a parar. En el fondo creo que me repito, porque en alguna ocasión he hablado de la gente que me importa y lo mucho que me han apoyado. No obstante, no me equivoco diciendo que nunca he hablado sobre cómo me siento cuando necesito hablar sobre alguien y no puedo. Sabes qué es lo que quieres decir, sabes cual es el mensaje, sabes que necesitas liberarte, pero no haces nada.  Va por ti, sí. Tú. No sé. Me parece que ya he dicho todo. Gracias y de nada. Me importaste, te quise, me dece...

Es compleja, pero nuestra.

Imagen
Nunca he entendido demasiado bien la vida. La vida es aquello que vivimos, que nos llena, nos ilusiona o desesperanza, la que nos hace sonreír y también llorar, por la que pasamos llamando más o menos la atención, pero lo hacemos. La vida es una forma de entender la realidad, de luchar por nuestros sueños y de seguir hacia adelante para poder conocerla en su mayor esplendor. La vida es una forma de sufrir, de ver como no alcanzamos la meta, de tropezar con los mismos baches. La vida es llorar, recomponernos. La vida es compleja. La vida es nuestra. Sufrimiento y felicidad. ¿Puede ser?

You and me.

Había algo más allá que todo aquello. Algo me superaba. No sabía exactamente qué era, pero me atraía irresistiblemente. Y ahí estaba yo, tirada en mi cama, bocarriba, respirando exhausta, con mi mano reposando sobre mi abdomen, mirando no muy lejos de mí, donde sus ojos se hallaban. Envuelta en deseos de traerlo hasta mí, de notar su corazón acompasado al mío, de poder acurrucarme a su lado sin que me importara el tiempo que corría en mi contra. Deseosa de dejar a un lado todas las preocupaciones que me embargaban a mí cuando él estaba lo suficientemente lejos como para que me inundaran. Vino a mi mente una frase que decía así: Cuando crees que quieres morir, lo único que deseas es ser rescatada. Y era cierto, nadie quiere morir, nadie quiere no ser importante. Todos quieren vivir, tener una oportunidad, que alguien les ayude para salir a la superficie y olvidar todo. Y ahí estaba yo, mirando sus ojos, ensimismada en mi pensamiento, lejos de donde mi cuerpo estaba. Observando...

¿Bailas?

Imagen
 -¿Bailas? -insistió. Lo miré. Él sonrió, tenía una sonrisa bonita aunque no solía mostrarla mucho. Ahora entendía por qué no lo hacía tan a menudo, cuando la veías te podías ofrecer a hacer paracaidismo por ver de nuevo esa sonrisa en conjunto con sus ojos. Él puso su mano sobre mi cadera y me arrastró hasta la improvisada pista de baile. Se puso frente a mí y puso sus manos en mi cadera, yo le rodeé el cuello como hacían las demás chicas. Volvió a sonreír de satisfacción. -Vete a... -le empujé, pero me agarró de la mano para que no me fuera. -Una sola canción y me voy a donde tú quieras -dijo con seriedad. Volví a enredar su cuello con mis brazos, él sonrió. -¿Por qué eres tan amable conmigo? -le pregunté. Él se encogió de hombros, su semblante no cambió un ápice tan siquiera. -¿Por qué siempre estás tan agresiva conmigo? -preguntó él. Lo pensé, pero tenía razón, yo tampoco tenía una buena respuesta. -Hay cosas que no son necesarias entender para hacer -dij...

La vida no es de rosa.

Siempre, desde que era pequeña he pensado que la vida era como en las películas y los libros. Una fantasía perfecta en la que no había cabida a errores, un sueño tan logrado que acababa con un “felices para siempre”. Siempre, desde que era pequeña creía que la vida era maravillosa, que podía llegar a ser quien quisiera, obtener lo que me propusiera. Todo aquello que yo deseara lo podría obtener con esfuerzo y positivismo. Siempre, desde que somos pequeños, nos enseñan a que el mundo es un bello lugar en el que creceremos sin problemas ni dificultades, junto a nuestro príncipe azul y viviendo en el País de Nunca Jamás. ¿Por qué iríamos a desconfiar de los cuentos? Y ahora, ahora que ya no somos pequeños, nos damos cuenta de que hasta Cenicienta perdió un zapato y que más de una princesa tuvo que soportar a una malvada en su vida. Ahora que no somos pequeños, hemos descubierto que la vida no es de rosa, que hay más ruecas que hadas que conceden deseos. Ahora, lejos de ser ...

Pasó lo que debía pasar.

Hacía frío, el atardecer se podía vislumbrar a mis espaldas, el día acababa y la noche estaba por llegar. Al despertar nunca había imaginado que ese día me marcaría, nunca habría creído que una simple persona podría significar tanto para mí. Sin embargo, ahí estaba yo, de pie, mirando un campo coloreado por flores violetas sin nadie que me acompañara en mi soledad, aunque necesitara que alguien me hiciera sentir un poco menos melancólica. Pero nada de lo que yo necesitaba ocurrió, seguí estando sola mientras los minutos pasaban y las agujas del reloj se movían incansables, continué mirando al vacío con la mente en blanco sin poder articular palabra. No hizo falta más que su recuerdo para marchitar el latido de mi corazón y volverme débil y frágil a la vista de cualquiera. Me derrumbé, en mis ojos las lágrimas se agolparon, el suelo se movió hasta mí y llegué hasta este. Sin fuerzas. Dolida. Estaba en cuerpo, pero mi alma se había fugado en busca de su recuerdo, de sus ojos. Lloré. De...

Gracias por todo, espero no verte más.

Imagen
Todo el mundo conoce a ese tipo de personas que le decepcionan cuando menos se lo esperan, personas con las que en realidad tampoco tienes mucho trato, pero esperabas un poco de ellas. Y en algún momento de tu vida te das cuenta de que a parte de sus pocas intenciones de dar algo por ti, su hipocresía a alcanzado tal punto que ni siquiera distingue a la gente que le ha apoyado y la gente que es casi tan hipócrita como ella.  Yo soy de ese tipo de personas que no se muerde la lengua cuando en algo no está de acuerdo, soy ese tipo de personas que cuando le atacan se defiende y más si tengo mis motivos, soy ese tipo de personas que defiende a la gente cuando otros se meten sin motivos con ella. Ella es de ese tipo de persona que tiene mucho carácter y lo sacan sin necesidad alguna, ese tipo de personas que atacan a todos sin motivos y que te sonríe y luego te critica. Y a mí ese tipo de personas no me gusta, creo que no merecen la pena, porque ni siquiera ellos saben cómo son y por...

Atrapada en un deseo inalcanzable

Esperaba el momento oportuno, ese momento que todo el mundo desea. Quería tenerlo entre sus brazos, hundirse en su pecho y que su olor la atrapara poco a poco. Y sin embargo, ella ya sabía que no sería posible, que él estaba suficientemente lejos como para ir en un arrebato emocional. Y en todo el tiempo que pasó entre ambos, ella lo añoraba, y él paralizado por la vida que ya le quitaron volaba libre por la ladera de la montaña del Moncayo.

Lucha como lo haría una madre.

Imagen
¿Y de qué te extrañas? ¿Te impacta ver llorar a alguien? ¿Tú nunca has llorado? Disculpa, pero todo el mundo ha llorado. Ya nacemos llorando, es algo que nos hace ser especiales. Lloramos al nacer, despertamos entre llantos y lágrimas. Eso nos hace humanos. Tenemos la capacidad de llorar y recomponernos; la extraordinaria capacidad de llorar como forma de escape; lloramos porque es humano. Pero lo que importa no es el hecho de llorar, lo que importa es que después de llorar eres lo suficiente fuerte como para volver y levantar la cabeza y seguir adelante, lo suficientemente fuerte como para seguir luchando. Y eso es lo que nos diferencia entre los humanos, y sobre todo lo que te diferencia de otras personas. Y ha llorado, sí, y ha sufrido, sí, y lo ha pasado mal, sí, y cabizbaja se ha derrumbado, sí, y ha llorado hasta tarde, sí, y se ha levantado, sí, y ha seguido con su vida, sí, y con más fuerza y voluntad que antes, sí, y aquí está, dándolo todo por la gente a la que le importa. ...

¿Destino o libertad?

Imagen
Sueña con volver al pasado, donde todo era más bonito. Sueña con volver al pasado, donde todos eran lo que parecían. Sueña con volver al pasado, donde él estaba a su lado.  Es verdad que no hay nada mejor como estar con alguien que te hace el mundo más sencillo y precioso. Pero también es verdad que hay muchas veces en que ni siquiera ese alguien te puede ayudar, que debes estar en soledad aguantando, que a veces uno sufre por culpa de esa misma persona.  Y tú que matarías por una historia así, que matarías por volver al pasado, que matarías por estar con él incondicionalmente. Tú. ¿Recuerdas ese destino? Sí, ese que parece que está de mero observador y que cambia a su antojo toda tu historia. Piensa, tal vez no esté contigo porque debías de pasarlo mal para valorar a otra persona mucho más, tal vez te dejó escapar con demasiada facilidad, tal vez no te viene a buscar porque no te merece.  Sí, sí, tú. La chica que está leyendo esto, que lee todo lo que me viene a l...

Siéntete

Imagen
Me siento libre esta noche, como las flores que se mueven por el viento que las agita suavemente. Me siento joven, como los diamantes que brillan bajo el sol. Me siento salvaje, como las nubes que se mueven por el cielo. Como si nada importara, como si todo importara. Sin ataduras, ni estrés, sin ninguna promesa que cumplir. Haciendo lo que quieres, aquello que sientes. Dejando fluir tu imaginación al resto del mundo que parece tan tedioso como nunca antes. Haciendo surgir miles de pensamientos alborotados de una mente feliz y fugaz. 

I feel so free tonight.

Imagen
Me pongo las gafas, suspiro, de fondo suena una canción de las mías, de esas que poca gente conoce, pero de las más bonitas que he escuchado. Miro mi libro, contando la historia de la filosofía bajo mi atenta mirada. Me muerdo los labios, sonrío lentamente, suspiro nuevamente. No puedo, no así. Es imposible para mí concentrarme en este instante. Cierro los ojos, en mi estómago parece haber un millón de mariposas revoloteando en libre albedrío, en mi cabeza parece haberse creado un nudo marinero con la última frase que he leído y no he comprendido. La canción cambia, está cortada por algún motivo que escapa de mi entendimiento. Sonrío más ampliamente y dejo de pensar. Solo canto. En voz alta, muy alta, estoy sola en casa y nadie me escucha. Dejo escapar una risita por lo bajo por la propia canción. Miro mi libro, esperando paciente delante de mí, esperando a que le preste atención. Y pienso en él, en su sonrisa, sus ojos azules, sus caricias en mi piel y sus besos suaves en mi...

Esas y no otras personas.

Imagen
Muchas de las personas que me rodean no saben de mi vida, no saben lo que he pasado, no saben sobre mí. Algunas de las personas que me rodean saben que aunque sonrío no siempre ha sido así y tengo mis días malos como todos. Pocas personas que quedan saben de mí, poco, pero saben lo suficiente de mí. Y menos personas aún saben de mí cosas, detalles que me hacen ser como soy, momentos que he pasado, saben los días que he reído y las noches que he llorado; son esas pocas personas, esas y no otras, las que yo considero como "amigos"; esas personas que insisten para saber qué te pasa, que te llaman durante diez minutos de reloj para saber cómo estás, que te preguntan por tu día por interés y no por educación, que te dicen fea cuando les preguntas cómo te ha quedado la coleta sin mirarte al espejo solo para picarte. Eso y no otras personas. Porque de todas esas personas de las que he partido, una parte me ha decepcionado y me ha dejado en mis malos momentos, porque así uno aprende...

Nada más valioso que esto.

Imagen
Y me llegó un mensaje suyo, un mensaje con más sentido para mí que para ninguna persona, y más en el instante en que me llegó.  «Sé muy poco de ti, eso es cierto, pero yo me he dado cuenta de que vales muchísimo y el sufrimiento que llevas se ve en la primera mirada que te he echado, en la primera sonrisa que tú me has echado, incluso en la risa del día a día que compartimos; porque se nota que has sufrido, que sufres. Pero yo sé que vales mucho y los que no lo notan y no te dan nada a cambio es que no te aprecian de verdad. Y hablo en nombre de esa amiga tuya cuando te digo que te queremos, que de verdad estamos aquí para apoyarte».

Lejos y deprisa.

Me apetece irme de aquí, bien lejos, lejos de todo esto, lejos de mi mente, lejos de todas y cada una de esas personas que me han fallado a lo largo del tiempo y me han hecho daño. Necesito huir, deprisa, deprisa en un mundo en que no importa nada, deprisa porque sino igual me pierdo yo misma, deprisa para no dar tiempo a que mis sentimientos me vuelvan a hacer daño. Anhelo escapar, sin más. Lo quiero y lo requiero. 

En el mejor momento.

Imagen
Me pongo las gafas, suspiro, de fondo suena una canción de las mías, de esas que poca gente conoce, pero de las más bonitas que he escuchado. Miro a mi teclado, reposando bajo mis manos inmóviles, de vez en cuando suena el sonido propio del chat. Me hablan, pero prefiero no mirarlo. Me muerdo los labios, noto un nudo en mi garganta, suspiro nuevamente. No estoy bien, obviamente que no. Necesito llorar, no quiero llorar. Una pequeña y solitaria lágrima cae por mi mejilla, humedeciendo mi piel a su paso. La limpio antes de que termine su curso y cierro los párpados con fuerza. La misma canción suena una y otra vez, yo misma he elegido esa opción. Miro el chat, miro que le importo, que de verdad le importo a una persona, que parece que no me va a fallar. Y estallo. Lloro en voz alta, me da igual, ahora estoy sola y nadie escucha si sufro o no. Mis manos tapan mis ojos inundados de lágrimas, mi garganta está taponada y no deja entrar aire, poco a poco me voy ahogando entre sollozos, neces...

Feliz al fin y al cabo.

Imagen
Últimamente me dicen que lo que escribo es un poco triste, lo repito porque hay cosas que parecen y no son. Sí es verdad que escribo lo que pienso, pero no siempre me ha ocurrido a mí. Que odie la sociedad en la que vivimos no implica que no haya personas que merezcan la pena, que algunas cosas de mi vida no sean tal y como me gustarían no significa que toda en sí sea una mierda. Sintiendo el lenguaje vulgar.  Está claro que hay ciertas cosas que no me gustan de mi día a día, cosas que seguramente no he dicho en voz alta. Pero hay muchas más cosas felices. ¿Que por qué no hablo sobre estas? Supongo que es porque los momentos buenos me gusta mantenerlos más apegados a mí, los hace más especiales. Cosas como que adoro a mi madre, que hace ya tiempo me di cuenta de lo fuerte y de lo buena que es; cosas como que tengo unas amigas maravillosas que me apoyan cuando lo he necesitado y cuando no también; cosas como que el chico con el que estoy me hace muy feliz. Y ya está, ¿necesitabai...

El valiente obtiene recompensa.

Tengo mis propios defectos, algunos mayores que otros, pero lo que me digan por ahí me da igual. Es la opinión de la gente que me importa la que más valoro, porque son ellos quienes me conocen y saben cómo soy. Si por mi forma de ser me critican, no son quienes yo pensaba que eran, si sabiendo cómo soy me quieren y me aceptan ya sé por lo que les quiero y les aprecio, y si aún encima les gustan mis defectos mucho mejor. Sin embargo, los defectos no tienen que ser ni buenos ni malos, los defectos definen cómo eres. Yo reconozco algunos de mis defectos y me acepto así, no me acomplejo ni me obsesiono por cambiarlos. La gente que me quiere me debe querer con ellos. Que criticar a los demás es muy fácil y de débiles. Es muy fácil criticar y muy difícil aceptar que esa persona fuera de sus defectos, reales o no, es mejor que tú, que la quieran y la acepten tal y cómo es sin tener que aparentar ser alguien que no es por encajar en la sociedad. El que se acompleja muestra debilidad, el que...

No quiero lo que me das.

A veces uno se cansa. Se cansa de las mentiras, de aparentar ser feliz, de criticar lo que hace el uno o el otro sabiendo que está mal. Que todo lo que nos dicen es mentira, que intentan hacernos vivir en un mundo que no es y yo no quiero vivir una mentira. No quiero verme obligada a seguir los pasos que llevo por el momento, los que se supone que son los pasos correctos. Lo que quiero es decidir por mí misma, conocer el pecado para que no volver a hacerlo asumiendo los riesgos, quiero madurar con la experiencia, quiero equivocarme y aprender de mis actos.  T. M. 

Errores que yo misma elegí.

Hace no mucho tiempo, no mucho después de cometer todos lo errores que he ido cometiendo, me he dado cuenta de qué sería yo sin esos errores. Exacto, no sería nada. A pesar de que sabía que muchas decisiones me meterían en problemas, me arriesgué y la verdad es que no me arrepiento de mis decisiones, sigo creyendo que si las tomé en su día fue por algo y eso me demuestra que intento no llevarme por mis sentimientos. Y después de saber que mis errores me hacen como soy, aceptando que los problemas por los que he pasado no son nada en comparación con lo que me queda, después de todo me siento orgullosa de mí misma. Orgullosa de estar donde estoy, con la cabeza alta, dispuesta a seguir luchando, con el valor suficiente como para seguir escogiendo diferentes caminos y probando suerte con diferentes errores. 

Stay Strong.

Ya sé que no soy ni la más guapa ni la más inteligente. Lo sé tan bien como sé que no soy ni la más tonta ni la más fea. Pero tengo mi propio estilo, intento no ser como todas las demás. Esas chicas que se mueren por ser delgadas rozando la anorexia, esas que visten camisetas de los Ramones sin saber siquiera sus canciones, esas que van de "hipsters" sin saber si quiera qué implica esa ideología. Normalmente me dicen que me acepto por como soy, sin complejos sobre mí misma; pero no es así. Que es verdad que dentro de lo que cabe me acepto mucho más que la mayoría, pero eso no significa no tener demás complejos inútiles. Que a mí me afecta como a cualquiera lo que me digan. Dependiendo, claro está. Pero no me gusta mostrarme débil, porque eso les da poder a los demás y eso es lo que no tolero. Prefiero sonreír a pesar de lo dolida que esté por dentro a llorar y mostrar que sus insultos me afectan. Que ahora mismo la sociedad se nutre de las desgracias ajenas, porque si no les...

Reflexiona y sigue con tu destrucción.

No debería escribirte directamente a ti porque no te lo mereces, porque tu comportamiento ha sido de todo menos el correcto. Pero sabes qué, lo estoy haciendo a pesar de lo que me cuesta. No te voy a decir nada que no sepas, no te voy a decir que te echo de menos, porque eso ya no es así, hace mucho que no lo hago; tampoco te voy a decir que echo de menos a quien eras, porque a ti te la suda y sería una pérdida de tiempo por ambas partes; y mucho menos te voy a decir que espero que cambies, porque a estas alturas mi esperanza a desaparecido casi por completo sobre ti y eso que la esperanza es lo último que se pierde, pero es lo que ocurre cuando vives lo que he vivido yo.  Publico esto porque sé que lo leerás, tarde o temprano; porque me da igual lo que piense la gente a cerca de mi vida; porque espero que en algún momento reflexiones y cumplas todas las promesas que ya has roto con tus acciones.  Tú tendrías que saber, y de sobras, qué pasa en tu vida, pero no lo sabes. ...

Quiero saber poder estar contigo.

  -No quiero vivir con miedo, sabiendo que en cualquier momento puedo dañar a las personas que quiero. Quiero saber poder estar contigo, saber que si estás conmigo no es...   -Eh, si estoy contigo es porque... te quiero. Fueron dos palabras, dos sencillas palabras que me hicieron sentir mejor y a la par culpable. Yo, que había dudado de él, él que parecía quererme incondicionalmente. Yo, que por primera vez sentía que era importante, que me querían. Puse mi mano en su mandíbula. Le besé. Me besó. N os besamos. Y  por un instante fuimos uno. No había nada que no encajara, sus labios con los míos, sus manos con las mías. Me sentí libre, libre de todo, sin cadenas ni promesas que cumplir. Metí mis manos en su pelo y lo atraje hacia mí. Él se alejó, me miró a los ojos y sonrió para volver a besarme como si fuera una despedida. Y no hubo más que él y que yo. 

Aprovechemos el momento pal por si aca'

Nunca quieres pensar qué pasaría si pierdes a una persona importante para ti, simplemente porque puede resultar imposible. Sin embargo, aquí estoy yo, mirando con cara triste a una pantalla de ordenador que me da malas noticias. ¿Qué más da todo lo que he reído frente a ésta si luego lloraré igual?  Nunca te das cuenta de lo importante que ha llegado a ser una persona para ti hasta que te ves en el punto de poder perderle, o tal vez ya la hayas perdido. Y la recuerdas, te vienen flashes a la mente que te recuerdan lo feliz que te ha hecho, lo mucho que ha estado contigo en cada momento. La recuerdas sonriendo, llorando de felicidad, dándote abrazos, concentrada por los exámenes o cabreada por alguna tontería. En ese momento es cuando la valoras realmente, cuando sabes que te ha sacado una sonrisa en los peores momentos, cuando sabes que tal vez pierdas la oportunidad de hacerla feliz a ella.  Nunca aceptarás la realidad, siempre estarás en contra y no asumirás que la...

Ese pequeño y delicado mundo.

Estar con él y sentir que tu mundo, tu pequeño y delicado mundo, se para por completo, que nada importa más que él, más que tú, más que vosotros. Y le sonríes al verle, al pensar en él o al leerle. Y es inevitable para ti no sentirte especial cuando está cerca, cuando te acaricia y te besa en la mejilla. Él forma parte de ese pequeño y delicado mundo tuyo, él es ese pequeño y delicado mundo tuyo, que lo revoluciona con poco que haga; con una sonrisa tú cambias de parecer y sin quererlo ni evitarlo te enamoras un poco más de él, de su forma de ser, su sonrisa y sus ojos, de cómo te hace sentirte y esa forma en que tú eres tú misma sin necesidad de fingir. 

¿Y qué es lo que quieres tú?

Preocupándonos por los demás, nos olvidamos de nuestras propias preocupaciones. Y es por miedo a lo que piensen o digan cuando perdemos nuestras mejores oportunidades. Pero nunca nos han preguntado qué es lo que realmente queremos, nunca nos han dejado equivocarnos para poder aprender por nosotros mismos. ¿Y qué hubiera pasado si yo hubiera decidido otra cosa? ¿Si no me hubiera conformado simplemente con acatar órdenes? ¿Si no viviera con miedo por todos los errores que me dijeron que podría cometer? Pues hubiera aprendido con mis actos, pero parece que para algunas personas les es más fácil meter miedo y procurar que todo salga como ellos quieran. Y yo quiero equivocarme, aprender de mis tropiezos, escoger otros caminos, vivir sin el miedo que me metieron desde pequeña. Quiero sentirme libre, dueña de mis propias decisiones. 

Y tal vez tengan razón.

Sonrío al pensar en ti. Muchos pensaréis: una enamorada boba. Pero yo no quiero estar enamorada, yo quiero disfrutar el momento y saber lo que hago sin perder el norte. Sin embargo, yo misma me doy cuenta, aunque no lo acepte, que seguramente tienen razón. Fue cuando prefería dejarlo a sentir que estaba sola cuando él no estaba conmigo cuando una amiga me dijo "¿no será que te estás enamorando?" y yo con lágrimas en los ojos y una sonrisa me negué rotundamente. Y no fue muy diferente cuando una amiga que hace poco que la conozco me dijo "se nota que le quieres, que lo necesitas", y había acertado; lo necesitaba, por múltiples motivos, pero lo necesitaba conmigo. Y sigo sin querer estar enamorada, porque ya he visto el sufrimiento que lo sigue y no quiero eso. Por eso, de momento, seguiré renegando esa postura, aceptando que me gusta y no quiero perderlo. 

Te adoro a ti, como soy contigo.

Adoro que me hagas sentir como lo haces, especial, única, importante; que me cojas entre tus brazos y me achuches como si fuera a caerme; que me sonrías y hagas chistes malos que me hacen sonreír. Te adoro a ti, a como soy contigo. Y aunque no es la primera vez que me dicen que soy madura para mi edad, contigo nada de eso funciona, soy tan inocente como lo era hace un par de años. Y eso, en realidad, me gusta y mucho. Y tanto te adoro, que cuando te vas y no te veo, me noto más desesperada de lo que me gustaría. Desesperada por volver a olvidarme de todo y reír sin problema alguno, por volver a esa inocencia, por que tus brazos me rodeen. Entonces, la adoración se convierte en un conflicto conmigo misma, en la que lucho para no salir de casa a buscarte, para estudiar como debería de estar haciendo ahora. 

Siempre hay un perdedor

"En la guerra, como en el amor, todo vale y siempre queda un perdedor. Normalmente, pierde el que quiere más". Es una parte de una canción de Melendi, pero me ha llamado la atención después de haberla escuchado muchas otras veces.  Los dos sentimientos más puros que puede haber, los dos que más nos controlan y nos hacen ser como somos, los que nos marcan, ya sea para bien o para mal. Y nunca acaba bien, ¿habéis visto alguna vez a un enamorado toda la vida? ¿o a dos guerreros que luchan contra sí que acaben vivos? Yo no. No es por ser pesimista, pero el amor no dura para siempre, dura o más o menos, pero nunca por siempre, aunque se lleve decir lo contrario; y la guerra, bueno, es demasiado obvio, creo yo, siempre acaba mal. Y lo peor es que el final es lo que más cuenta, perdemos las cosas cuánto más las deseamos, como si se hubieran propuesto alejarse de nosotros para que no consigamos alcanzar nuestras metas. Y ocurre. Lo quieres y lo pierdes. Lo odias y acabas sufriendo...

Difícil y ambicioso.

Ahora todo el mundo parece que escribe, pero esa acción conlleva algo más que encajar palabras, conlleva trasnochar, saber qué quieres trasmitir, buscar palabras nuevas y desconocidas para ampliar vocabulario, indagar, leer, querer saber más, querer que los demás sepan lo que sabes. Sin embargo la gente ahora escribe sin más, pone el corrector ortográfico y ya está, como si escribir sólo se basara en poner lo que piensas, que también. En el momento en que has escrito por placer durante horas y no por publicar y mostrar lo que piensas a los demás, es en ese momento en el que ya te puedes considerar como tal. Incluso yo misma no me considero escritora a pesar de lo mucho que he escrito, porque es algo muy difícil de lograr y demasiado ambicioso como para lanzarte al agua. 

Un final truncado que no significa nada.

Llega un momento en que tú no puedes más, en que estás tan cansada de todo que lo único que quieres es provocar un final truncado para acabar cuanto antes. Ese momento que ya sabes de anticipo que no va a ser nada agradable, que sabes que no va a salir nada bien y aún encima nada volverá a ser como antes. Ese instante en que lo único que piensas es "explota por todo lo que has pasado", y así ocurre, explotas y todo se va de madre. Es entonces cuando se escuchan gritos, portazos y un nudo en el estómago te hace actuar de forma desequilibrada y poco racional, llevando la situación al extremo de la violencia.  Y de pronto te ves sentada en el suelo, con los ojos cerrados, sin poder derramar una lágrima y ganas de mandar a la mierda todo. Que esa discusión no significa nada, sólo es otra al montón de diferentes momentos en los que esperas que todo cambie, que cambie la situación. 

La unión que conlleva el sufrimiento.

Y de pronto te das cuenta, ya no está y te has quedado sola. Empiezas a recordar cuando te prometía que se quedaría a tu lado, cuando hablabais durante horas, cuando todo parecía perfecto. Y de pronto te das cuenta de que no es perfecto, que no hay un ápice siquiera de perfección en la situación, que las promesas se han esfumado y las conversaciones se han convertido en gritos. te obligas a pensar que ya no puede salir nada más mal, que ya has tocado fondo y él contigo. Y de pronto te das cuenta de que las cosas aún pueden empeorar, porque simplemente empeoran, el fondo desaparece y vuelves a caer, esperando volver a tocar suelo. No tienes fuerzas para seguir adelante y mantenerte firme, sólo quieres huir y escapar, recurriendo al camino fácil y sin dolor. Y de pronto te das cuenta de que no puedes, que aunque no quieras estás unido a él con cadenas psicológicas, que es imposible no sufrir. Y como una costumbre, vuelves a caer a los pies de tu puerta llorando, hundiendo ...

Desafío extremo.

Imagen
¿Cual se supone que es el mejor camino? ¿Cómo sabemos que no estamos equivocados? ¿Cómo sabemos que no nos equivocamos en la decisión anterior? Supongo que no hay respuesta valida. Me arriesgo a decir "todos los caminos que escojas son los correctos, algunos más largos y difíciles que otros, pero llevan al mismo sitio". O sea, que te la juegas sin saber qué ocurrirá, sin saber cuántas vueltas dará tu vida antes de cambiarte a ti. Es como cruzar la cuerda floja sin sentido alguno. Una especie de desafío extremo. Nos vamos a equivocar sí o sí, antes o después, pero lo haremos.  Y ya que vamos a equivocarnos, hagámoslo juntos. 

A vivir la vida se ha dicho.

No sería la primera vez que me juzgan por mi aspecto, por mi forma de hablar, o por mi comportamiento. Y estoy segura de que tampoco será la última. Cuando veo a esa gente que se preocupa tanto por el qué dirán, yo pienso que ni siquiera saben quiénes son. Soy de esa minoría que piensa que uno nunca llega a conocerse, que es imposible; pero si te dejas influenciar por los demás, está claro que nunca podrás investigar por tu propia cuenta.  Tengo menos años de los que me suelen decir y más inteligencia de la que creen que poseo. No me las doy de superior, me intento creer que valgo, para que no me vuelvan a hacer daño. Soy joven, sí, sin embargo eso no implica no poder haber vivido y sufrido. No digo que mi vida sea una mierda, digo que ya he pasado por mucho y son cosas anormales, atópicas.  Algunas personas ya saben que no me gusta juzgar ni que me juzguen, porque yo ya he pasado por eso, y no siempre es positivo, porque luego están las decepciones. Y lo peor es que la g...

No intentes analizarme.

Es bastante lógico, pero hay gente que no parece comprender que detrás de lo que puede llegar a conocerte, no eres así. ¿No os ha pasado alguna vez que de buenas a primeras alguien os ha juzgado? Mal, por supuesto, pero ahí está. Y tú te preguntas «¿Así piensan que soy?».  Nunca vamos a conocer a una persona tal y como es, con sus defectos y manías, porque no es aceptado. Pero, ¿qué más da? ¿Qué importa si me gustan las tías o si tengo una XL? Es algo tan superficial que roza lo absurdo. Y ¿por qué en vez de juzgar no intentáis basaros en la felicidad y conocer más a la gente que os rodea?  El otro día, un compañero de mi clase dijo "Vas de gótico y es solo una fachada para que no conozcan cómo eres realmente". ¿En serio? Pero no tiene por qué ser así, él mismo le contesto "no me conoces, no sabes lo que es mi vida, así que no intentes analizarme". Y así es, la gente se basa en critica sin saber. 

La fe, lo primero.

No soy especialmente el tipo de persona a la que le gusta sentirse importante, ni tampoco lo busca. Soy el tipo de persona que pasa desapercibida, que sonríe por lo bajo y no entra en conversaciones ajenas. Ese tipo de persona que puede estar a tu lado y ni te das cuenta, porque no me gusta hacerme notar. Pues así soy yo. Pero no hay nada como conocerme un poco y darme cuerda para que me suelte, porque entonces no hay persona más loca y sincera. Ese tipo de persona que siempre espera hacer sonreír a otros e impresionar, que busca ser feliz y ver a los demás felices, que cree que la van a ayudan cuando no está bien. Y lo mejor es que, aunque ya debería haber aprendido la lección, aún sigo creyendo que me van a apoyar cuando no es así. Lo mejor es cuando descubres que eres importante para alguien, cuando te dice "me alegro de haberte conocido, en serio", y que te ayuda hasta en las malas, que te hace sonreír incluso cuando tienes lágrimas en los ojos. Esa es de las mejores sen...

Mientras tanto, sueña, porque es lo mejor que hay en este mundo.

Imagen
Una persona, digamos que tan importante para mí como para llamarla amiga y apoyarme en ella, me ha dicho que ciertas cosas que escribo son como que muy tristes. Pero no hay mayor verdad que lo que intento transmitir. ¿Acaso no ha habido una persona que os ha hecho daño cuando menos lo esperabais? ¿Acaso no habéis tenido ganas de huir en muchos momentos? ¿Acaso nos han criticado por vuestro aspecto o personalidad? Estoy segura de que sí, porque aunque en este mundo no se muestren los sentimientos y se intente alcanzar la perfección, siempre tendremos algo oscuro dentro de nosotros mismos. La realidad no es para nada bonita, pero hay que hacer, hay que intentar que eso no sea así. Pero mientras tanto, cada uno seguirá viviendo una realidad cruel y soñando una fantasía espectacular siendo quien realmente es. 

Asume y continúa.

Imagen
Todo el mundo ha tenido en su vida a esa persona especial, esa que siempre nos hacía sonreír, y que nos acompañó en nuestros momentos difíciles. Todo el mundo ha pasado de tener en su vida a una persona especial a tener a una persona que le falló y le hizo daño. Y es así. A veces, nos decepcionan las personas con las que más contamos, a las que más valoramos. Y sin más, desaparecen, te hacen llorar todo lo que reísteis en su momento, te hacen todo lo fuerte que no fuiste cuando te "apoyo" y eso es lo importante: Aprender la lección, siempre hay que saber decir adiós y asumir la fortaleza y soledad que te cede.

Como dos imanes de polos opuestos.

Y te das cuenta de que lo necesitas, lo necesitas a tu lado, sonriéndote como si nada importara y el tiempo no existiera. De que él es como tu aire, tu forma de vida, puedes estar un tiempo sin respirar, pero al final lo acabarás necesitando. Que a pesar de todo influye en ti sin problema alguno, incluso inevitablemente, como dos imanes de polos opuestos. Y lo necesitas, aunque no diga nada, aunque sólo sea para darte un abrazo y susurrarte que te quiere, que eres bonita o importante; aunque tú misma sepas que él no te necesita a ti tanto como tú a él. Y lo peor es que lo seguirás necesitando, queriéndole cada día un poco más, olvidando todo cada vez que te sonríe.

Todos los días de mi vida.

Imagen
Mi teoría es que esos momentos impactantes, esos destellos que ponen patas arriba nuestras vidas, son los que acaban definiendo quienes somos. La cuestión es que cada uno de nosotros es la suma de todos los momentos que hemos experimentado con todas las personas que hemos conocido. Un momento de amor total, físico, mental y de cualquier otro tipo de amor. Pues esa es mi teoría, que esos momentos impactantes definen quienes somos. Lo que nunca me había planteado es si algún día no recuerdas ninguno de ellos.

Shiny diamond.

Esa sensación que te embarga cuando te hundes bajo el agua y miras hacia arriba. Tu cuerpo inerte, tus pulmones parados, tu mente en blanco. Ves que el mundo se mueve al son de las olas y tú eres un mero observador que nada puede hacer más que contemplar. El sol se cuela por entre una de esas olas y se fragmenta en miles de colores, cual lustroso diamante. Dejas que se escape un poco de aire de tus pulmones y vigilas la trayectoria irregular de esas burbujitas, atravesando la luz filtrada sin preocupación alguna. Ahí, al fondo, el tiempo no pasa, no hay preocupación alguna. 

Esta es mi vida, 1.

  Bajé las escaleras del escenario sin prisas, como las personas que me rodeaban. Sonreía, me sentía feliz, sin ningún problema. Todos a mi alrededor también parecían felices, la mayoría sonreían y algunos pocos lloraban de simple emoción. Mi promoción acababa de graduarse, y con ella, yo.   Exacto, yo era esa chica que estaba al principio de la clase procurando atender mientras intentaba no reírme con mis amigos, esa chica que pasa siempre desapercibida y muchos ni siquiera saben que existes. Pues yo era esa, Emily Martín, diecisiete años, a medio mes de cumplir los dieciocho, recién graduada en el instituto del pequeño pueblo en el que vivía, conocido como Soulless Tower debido a la gran torre de una antigua iglesia que hay en lo alto de la colina del pueblo. Mis padres estaban sentados en quinta fila, orgullosos de su hija por sus notas, orgullosos de mí.  

Prólogo. Esta es mi vida.

  Sonó mi despertador junto a mi cabeza, me desperté de golpe y paré sin problemas la canción que yo misma había escogido de mi móvil. Suspiré, miré la hora y recordé que era sábado. Cerré los ojos y giré en la cama para seguir durmiendo. Su olor estaba presente, tal vez era psicológico, tal vez era real; yo ya no sabía distinguir uno de otro. Apreté mi rostro en la funda rosa del almohadón. Sentí que me faltaba el aire, pero cualquier cosa era mejor que recordar su olor.   Me senté al borde de la cama y enterré mi rostro en mis manos. Podía recordar exactamente cuándo fue la última vez que le había visto, la primera vez que había pasado un rato con él. Me culpe a mí misma porque él no estuviera conmigo. No tenía ganas de llorar, pero incluso yo misma sabía que lo necesitaba. Miré por la ventana, y observé la ventana de mi vecino con las cortinas ocultando su habitación. Me levanté, abrí el armario y saqué una bolsa negra que me habían comprado para el gimnasio. Metí r...

Gracias.

Hay gente a la que ves todos los días, en la que no te das cuenta de los progresos que hacen como personas. Y hay gente con la que estás unida, pero por algún motivo no la tienes tan cerca como querrías, y cuando la ves te das cuenta de lo mucho que ha cambiado. Esa gente que es capaz de robarte una sonrisa sin más y hacen cualquier cosa por verte bien.  Yo tengo a un par de personas que me hacen sentir mejor con tan solo decir un par de palabras, que me hacen llorar simplemente por hacerme sentir su apoyo, que me hacen reír con lágrimas en los ojos y me convierten en la persona que soy ahora mismo. Sé que yo no estaría aquí de no ser por ellas, que no estaría tan loca ni sería ni la mitad de fuerte de lo que soy, que me hubiera rendido hace mucho. Pero, aún tengo que agradecerles por estar ahí, por no marcharse como han hecho otras muchas y seguir a mi lado, apoyándome y animándome a seguir adelante. 

Hay días y noches.

Hay días en los que todo es oscuro, en los que no hay cabida para un triste rayo de luz que ilumine tu mundo. Días en los que tienes ganas de llorar nada más levantarte, días en los que deseas morir antes si quiera pensar las sorpresas que te pueden ofrecer.  Hay noches que parece que ni la luna te quiere acompañar, en las que todos tus sentimientos te embargan de golpe. Noches en las que debes sufrir en silencio, noches en las que deseas morir si quiera pensando en los demás y las sorpresas del día siguiente. Hay días y noches. Extraños. Solitarios. Melancólicos.  Pero también hay días en los que no necesitas nada para saber que será un buen día, de esos en los que te despiertas con positivismo y ves todo más bonito. Días en los que las risas son el fruto de la esperanza y nada puede salir mal. Pero también hay noches en las que no quieres dormir, porque estás demasiado feliz, por lo que sea, por quien sea; simplemente estás feliz, tú realidad supera cu...

Los golpes de la vida.

A veces me preguntó por qué le damos tanta importancia a la edad. Me refiero, ¿qué se supone que implica? Exacto, nunca lo habíais pensado, pero es así. La edad es un número y conforma aumenta, nosotros nos vemos "obligados" a comportarnos de modo diferente. Nos han enseñado a que pensemos así; a que cuanto mayor nos hagamos, mejor nos comportemos. Sin embargo, esto no tiene ningún fundamento. ¿Qué pasa, que el mismo día que cumplimos años ¡zas! ya somos más maduros, o qué? No, la edad es simplemente una excusa para que nos portemos mejor y hagamos más caso. Recordáis cuando eramos niños, cuando jugábamos en cualquier sitio, sonreíamos a desconocidos y saltábamos pisando solo las rayas blancas del paso de cebra sin ninguna explicación lógica. Yo sí, y la verdad es que añoro esos tiempos, cuando nada importaba y cualquier cosa, por insignificante que fuera, para nosotros era grandiosa. Y ahora, en cambio, es todo lo contrario. ¿Por qué? Por la edad, porque somos un año may...